Juan Pablo Martínez Zúñiga

Este año, la entrega de la máxima presea con que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood reconoce a su gremio se ha visto rodeada de adversidades, producto de su propia incapacidad de adaptarse correctamente a la sensibilidad del cinéfilo moderno, pues ahora la transmisión en vivo correrá sin elemento cohesivo (un presentador fijo) ante el desdén mostrado a Kevin Hart como anfitrión después de su anuncio como tal una vez que se le desenterraran viejos tuits políticamente incorrectos, así como la polémica producida por la inexplicable decisión de omitir la entrega de algunos premios –montaje, fotografía, maquillaje y cortometraje en acción real– de la emisión en directo para realizarla durante los cortes comerciales. Esta idea, así como aquella de entregar un Oscar a la película “Más Popular” (¿Qué no es eso precisamente lo que terminan premiando los académicos en primer lugar?) fueron rápidamente descartadas ante las voces exigiendo cordura provenientes de los creadores y trabajadores de todos los sectores de la industria, por lo que ahora es la ceremonia en sí la que ha acaparado la atención de la prensa especializada y no las películas en contienda. Así que ahora, entre esto y otras modificaciones que aplicará la Academia en esta 91ª entrega de los Oscares, nos quedamos con los vaticinios y una nación en estado apoteósico por saber si “Roma”, de Alfonso Cuarón, tiene una vez más la oportunidad de arrebatarle el triunfo a los anglófonos.

MEJOR PELÍCULA
En esta categoría rara vez predomina la excelencia o la propuesta, dejándose llevar por lo que dicte el Gremio de Productores norteamericanos y su propia entrega de reconocimientos, destinándolo este año a “Green Book: Una Amistad Sin Fronteras”. Esta decisión tiene sentido, ya que se trata de un oportuno relato sobre relaciones afectivas interraciales que pone el dedo en la llaga producida por la Norteamérica republicana en contrapunto al Hollywood liberal, mostrado desde una perspectiva amable y muy complaciente, así que las apuestas están a favor de esta cinta dirigida por Peter Farrelly. Sin embargo, se han percibido ciertos aires progresistas en algunas decisiones para esta categoría los últimos años (v.g. “Luz de Luna”, un drama homosexual con un afroamericano como punto nodal en el 2017) una vez que las filas de la Academia se engrosan con un aproximado de 900 miembros anualmente, dando diversidad cultural y étnica, lo que podría ser una ventaja para “Roma”, la cual se ha visto favorecida por varias distinciones de peso (Globos de Oro, BAFTA, et al.). Mas si la idea de un Oscar a la popularidad impera, entonces la ganadora indiscutible sería “Rapsodia Bohemia”, la producción inglesa más taquillera de la historia y catalizadora del Queen revival experimentado últimamente. GANADORA: “Green Book: Una Amistad Sin Fronteras” POSIBLE: “Roma” SORPRESA: “Rapsodia Bohemia”.

MEJOR DIRECTOR
El líder indiscutible en este rubro es Alfonso Cuarón, pues su presencia imbatible se ha hecho sentir en toda entrega de premios relevante a la cinematografía (Globos de Oro, el Critic’s Choice, los BAFTA y, el más decisivo, el del Gremio de Directores), a menos que el gusto por el resucitado Spike Lee domine en las boletas de votación y los académicos decidan frenar la racha ganadora de los mexicanos. Yorgos Lanthimos, brillante cineasta griego quien con “La Favorita” realiza su mejor trabajo a la fecha, merece también un reconocimiento por la ardua e intrincada labor que significa esta retorcida pero hermosa película sobre la monarquía inglesa y la truculencia que imperaba, pero por ahora esta postulación será su reconocimiento. GANADOR: Alfonso Cuarón POSIBLE: Spike Lee SORPRESA: Yorgos Lanthimos.

MEJOR ACTRIZ
Al igual que con Cuarón, esta categoría no ofrece sorpresa, pues es Glenn Close quien ha conquistado los reconocimientos más representativos de su estrato, despuntando a su contendiente más fuerte Olivia Colman, quien en “La Favorita” da una genuina cátedra histriónica como la desquiciada Reina Anna. Pero la historia nos ha enseñado que pocas cosas están escritas en los apartados actorales y en esta época de reconciliación étnica, aunado al rechazo a la política antimigratoria de Trump y el revuelo que ha causado su presencia en esta contienda en los medios nacionales y algunos internacionales, tal vez los hados favorezcan la subida de Yalitza Aparicio (“Roma”) al podio, despertando una nueva gama de memes y comentarios controvertidos, aunque bien puede darse por ganadora con esta postulación. FAVORITA: Glenn Close POSIBLE: Olivia Colman SORPRESA: Yalitza Aparicio.

MEJOR ACTOR
En un universo equilibrado y justo, Willem DaFoe recibiría un Oscar por su magnífica interpretación de Van Gogh en “Las Puertas de la Eternidad”. Incluso en un ámbito más relajado, Christian Bale y Viggo Mortensen serían reconocidos por sus transformaciones físicas anexas a excelentes desempeños actorales en “Vice” y “Green Book: Una Amistad Sin Fronteras”, respectivamente. Pero la inercia marca la tendencia en este caso, y Rami Malek como Freddie Mercury en “Rapsodia Bohemia” será quien lleve a casa el Oscar después de arrasar en reconocidas entregas de galardones a pesar de su tibia interpretación como el finado músico.
GANADOR: Rami Malek POSIBLE: Christian Bale SORPRESA: Viggo Mortensen.

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