Orejas a Juan Pablo y Andy en la México

Guillermo Leal
Agencia Reforma

CDMX.- Con una actuación muy valiente, el templado Juan Pablo Sánchez consiguió cortar una oreja hoy en la Plaza México, donde también el rejoneador Andy Cartagena consiguió un apéndice.
Fermín Rivera oyó los tres avisos.
Juan Pablo Sánchez consiguió cortar la primera oreja del festejo con una faena de gran mérito ante un toro muy serio de Torreón de Cañas, que desafortunadamente se aplomó pero que le permitió al aguascalentense estar serio y cuando pudo lograr muletazos aislados que luego rubricó con un estoconazo hasta la empuñadura que de suyo valía la oreja que al final le concedieron.
Su segundo fue un toro peligroso que se quedó corto y de hecho a punto estuvo de sufrir un percance.
Mató pronto y todo terminó en aplausos.
Una actuación limpia y variada tuvo el rejoneador español Andy Cartagena con un toro bravo de José Maria Arturo Huerta, fue la apertura de la corrida. La malogró con el rejón de muerte y oyó un aviso.
Su segundo fue un gran toro de Pepe Huerta, bravo, noble que le permitió lucir muchísimo al rejoneador hispano que logró momentos espectaculares.
Gustó cuando levantó a su caballo sobre los cuartos traseros y así caminó, de los medios a las tablas, totalmente vertical.
Tras dos pinchazos dejó en buen sitio el rejón de muerte y el público exigió la oreja que le concedieron.
Faltó reconocer con un arrastre lento el buen toro de Pepe Huerta.
Fermín Rivera toreó al primer toro de la ganadería de Torreón de Cañas que se lidió en la Monumental de Insurgentes. El potosino estuvo sobrio ante un astado que tuvo cualidades de bravura además de su impecable presencia.
Al final Rivera no redondeó la faena y además tardó en matar para escuchar un aviso.
Su segundo tuvo un inicio bueno pero terminó deslucido y Fermín con una gran actitud consiguió que le valoraran sus esforzados muletazos.
Desafortunadamente no pudo matar y terminó escuchando tres avisos.
Debutó la ganadería de Torreón de Cañas con un encierro impecable en cuanto a presencia y trapío, que dio desigual juego. Destacó el primero y la nobleza que tuvo el deslucido quinto de la tarde.
Los dos de rejones fueron de Pepe Huerta y tuvieron bravura y nobleza, sobre todo el cuarto que fue el mejor de ambos.

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