Noé García Gómez

Como lo comente en el artículo pasado, esta semana aprovecharé el espacio para reflexionar sobre la oposición, hoy toca el turno al PRD, que dicho sea de paso, tengo que decir que soy parcial en mis opiniones, por el tiempo que milité y por considerarme un hombre de izquierda; aún así quiero que quede claro que lo hago en un afán de construcción de ciudadanía.

El PRD

1.- Queda claro que el PRD dejó de ser de izquierda, impulsar coyunturalmente algunos temas de las minorías como el derecho al aborto, la legalización de la mariguana o el matrimonio entre personas del mismo sexo, no los hace de izquierda. Es como si dijeran que alguien es deportista porque de vez en cuando va a jugar una cascarita con los cuates. El desdibujamiento ideológico fue su primera y principal enfermedad, priorizar el pragmatismo por encima de la ideología.

2.- La disputa por la historia de la izquierda en México, la perdió; así como el PST y PFCRN no fueron herederos de la historia, lucha y personajes de la izquierda; hoy (nos guste o no) MORENA se quedó con esta lucha histórica.

3.- El menosprecio por liderazgos: ser una imagen pública, tener un liderazgo social y ciudadano o un reconocimiento altamente ético, no es suficiente sino está arraigado en la burocracia e inercia partidista; en el último lustro fueron desechados quienes de una u otra forma aportaron al partido pero no se han vuelto parte de la estructura partidaria. ¿Ejemplos? Muchos, muchísimos, Marcelo Ebrard, Cuauhtémoc Cárdenas, Encinas, Ifigenia Martínez, etcétera.

4.- Hay una anquilosada burocracia y estancamiento generacional, los jóvenes tienen pocas posibilidades de crecimiento dentro del partido, en el mejor de los casos, su espacio es engordar la burocracia partidista o ser relleno en alguna planilla con baja competitividad. Crearon un espécimen político “los operadores” individuos que tenían acceso a recursos, viáticos y cargos, que hicieron una forma de vida el “servir” y ser incondicionales a los dirigentes en turno. Una estructura cara y costosa, y que su lealtad es conforme a los cargos o recursos que se les dan.

5.- La imposición de un grupo de una alianza que no fue procesada, y una negociación sectaria donde se repartieron las candidaturas con el PAN y MC, dejó inconformes a grupos y liderazgo.

6.- Si bien personajes del PRD (en específico de los Chuchos) estuvieron el primer círculo del candidato presidencial no fue suficiente para que se reflejara en la plataforma del candidato presidencial y su discurso reflejada la línea política y los principios del PRD. Por lo que provocó que se asumieran los costos, pero no se avanzara en la batalla ideológica.

  1. Las reducidas bancadas en el Congreso de la Unión, la única forma de hacer sentir un peso legislativo sería con una poderosa agenda parlamentaria de contraste, pero la disputa por los cargos y los recursos de las bancadas los tienen más entretenidos que por dar la batalla discursiva y legislativa.

Nadie puede desconocer y menospreciar la contribución del PRD para alcanzar la transformación democrática y el de ser garante de los derechos de los mexicanos; pero a casi 30 años de su fundación parece que es un partido condenado a ser testimonial; aquella institución que emergió en 1989 para aglutinar a las izquierdas y lograr la revolución democrática, hoy no está muerta, esta peor, es un monstruo amorfo sin ideología, contaminado por las peores prácticas y cargando una enorme loza burocrática.

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