Noé García Gómez

Hay dos partidos políticos que sin ellos no se podría entender las actuales condiciones democráticas y de libertades que existen en nuestro país; son el PAN y el PRD. Hoy sumergidos en una de sus peores crisis internas y que están en una situación de coyuntura; a los dos les tengo respeto uno por que milité, y otro por darme la oportunidad de incorporarme a una verdadera toma de decisiones en un sector tan noble como lo es la educación en mi estado.

Es por ello que quisiera hacer cinco reflexiones de cada uno, esta semana inicio con;

PAN

1.- Un partido que aventajaba en la batalla ideológica-cultural, donde su ideología y principios permeaban en jóvenes y profesionistas, sus militantes sentían con orgullo sus colores y el trabajo que desempeñaban era motivado por la voluntad más que una retribución. La clase media y empresarial se sentían cómodas y aunque no militaran apoyaban y defendían las acciones y gobiernos de este partido.

2.- La imposición facciosa de un candidato a costa del desencanto de muchos grupos y la salida de otros tantos, ocasionó una apuesta riesgosa; la única posibilidad de salir fortalecidos era el triunfo presidencial, algo que no se dio. La campaña fue secuestrada por grupos externos, (PRD-Chucho, MC-Dante y externos sin lealtad partidista) los panistas que aprendieron a ganar elecciones fueron excluidos de la toma de decisiones, y las estructuras nunca fueron consentidas por la dirigencia nacional.

  1. Al terminar la campaña el ajuste de cuentes llegó, pero el grupo con el control partidista, movió sus fichas de una manera sectaria y poco incluyente (tal vez la alianza con el PRD-Chucho, les enseñó que es mejor ser dueños de las ruinas que socios del edificio), la elección de los coordinadores parlamentarios fue en extremo una chicana para no compartir el poder con sus hermanos dentro del partido; eso desató la exhibición de las armas internas de los grupos.

4.- Hoy el PAN no se le ve como una seria oposición, no tienen agenda legislativa ni estrategia política frente al nuevo gobierno, están borrados de la agenda política y mediática. Las notas en la prensa son principalmente por la disputa interna, y en reacción a una declaración del gobierno electo, pero dicha declaración no va acompañada de una propuesta o alternativa de contraste. Actualmente no tiene claro su rumbo político y su proyecto y eso lo huele la población y no genera certidumbre.

  1. La disputa en el PAN tiene que ser ideológica y no por el control interno; hoy más que nunca el país requiere un panismo fuerte, serio, cohesionado y como opción de contraste, frente a un gobierno ideológicamente amorfo, se requiere una derecha moderna, con proyecto de país. Que impulse una agenda alternativa que si bien se ve difícil que sea impuesta en el Congreso de la Unión, sirva para el contraste y generar antecedente de que hay otra visión de país.

Finalmente, creo que no hay una figura nacional que pueda representar al histórico panismo ideológico; se tiene que realizar una asamblea permanente de reflexión nacional y estatales, donde se acuerde por todos los grupos cuales son los proyectos y propuestas a impulsar frente a la nueva realidad de país que está por venir.

PD. No soy panista, pero respetuosamente hago estas reflexiones con la intención de que no se necesita militar para saber que hoy más que nunca se requiere a ese instituto político retomando su espíritu original y fortalecido.