CDMX.- En la vida de Lupita D’Alessio muchas cosas han cambiado. Tras convertirse en cristiana y presentar problemas de salud, la intérprete dejó la Ciudad de México para irse a vivir a la orilla del mar. Su look ha cambiado también, ahora luce una cabellera corta y platinada, pero sin duda algo que no cambia en la intérprete es su bien cuidada voz.
Con 64 años, D’Alessio sigue enamorando, inspirando, enloqueciendo y emocionando a sus fans. El sábado por la noche, una vez más dio muestra de ello con un show de dos horas en el Auditorio Nacional, en el que la artista logró que sus fans vibraran al compás de “Ni guerra ni paz”, “Ese hombre” y “Como tú”.
“Hola, buenas noches, me hace muy bien regresar a la ciudad, verlos, compartir una noche con ustedes, es algo que a mi edad ya no puedo hacer tan seguido por aquello de los achaques, pero al ver su cariño, eso se me va y ya no me importa”, dijo la cantante ante el aplauso de su público.
Dieciséis temas bastaron para corroborar el amor y cariño de los presentes, quienes coreaban, sentían y se emocionaban con cada uno de los temas de su repertorio, que también incluyó “Leona dormida”, “Acaríciame” y covers de Juan Gabriel como “Inocente pobre amiga” y “Costumbres”.
Entre los presentes había contemporáneos a Lupita, pero también gente de generaciones más jóvenes; eso lo sabía la cantante, por lo que agradeció a sus fans más veteranos por enseñar a sus hijos su música.
Emocionada por el cariño de sus seguidores, a Lupita se le quebró la voz en algunas de sus intervenciones, y tras interpretar un popurrí de éxitos de los 80, rompió en llanto.
Antes de despedirse de sus fans, D’Alessio les obsequió dos temas icónicos de su carrera: “Mudanzas” y “Mentiras”. La respuesta fue inmediata: todos cantaron y le agradecieron con una ovación de pie a “La Leona Dormida”.
(EL UNIVERSAL)