Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Plica, replica, replicante; y vuelve a replicar… Del latín replicāre, significa, según el contexto en que se diga, y desde luego según el diccionario de la RAE: “instar o argüir contra la respuesta o argumento; responder oponiéndose a lo que se dice o manda; presentar en juicio ordinario el escrito de réplica; y, repetir lo que se ha dicho”.

Semejante verbo viene a cuento porque hay en Rincón de Romos un grupo de personas, tengo entendido que en su mayoría son jóvenes, que se hace llamar “Los Replicantes”, y que desde hace algunos años se ha dedicado a mover las aguas artísticas en esa cabecera municipal para que se lleven a cabo más actividades, tanto organizadas por ellos mismos como por la autoridad, en su calidad de administradora de los recursos sociales.

Si usted desea acercarse al trabajo que realizan estos jóvenes, píquele a la “youtube”, el documental de la espléndida serie “Arte esquina con”, que realizaron la videoasta Dulce María Agredano Herrera y compañía, para TV UAA. El capítulo al que me refiero se llama “Arte a su comunidad”.

Uno de estos replicantes es José Cristian Palacios Rodríguez, quien reparte su vida entre las artes visuales y la elaboración de tacos ahí, en la taquería “Los Chamucos”, del Mercado Francisco Guel Jiménez de aquella municipalidad.

El otro día conversé con él, y me contó que, surgido de estos Replicantes, se formó otro grupo integrado por un par de historiadores egresados de la UAA, Azucena y Alejandro Palos Urrutia, y el propio Cristian, que se ha fijado el noble objetivo de difundir todo aquello que se relacione con Rincón de Romos. Ahora está inmerso en trabajos de rescate para la memoria colectiva de los principales oficios que ha habido allá, así como de sus oficiantes.

Para el efecto, se está haciendo revisión de documentos en el Archivo Histórico de Rincón. La verdad es que cuando dijo esto me sorprendí, por aquello de que a final de cuentas son las cosas que menos importan en una administración pública. Entonces matizó, y dijo que el señalado archivo era fruto de los esfuerzos del señor Juan José Rangel Ortiz, que trabaja en el gobierno y que actuaba a nivel personal; no forzosamente bajo consigna gubernamental. Formar ese archivo ha significado organizar un montón de documentos que habían hecho llegar personas de Rincón; archivos personales, familiares, etc.

Este asunto del rescate de oficios y oficiantes busca concretar tres productos distintos: una exposición fotográfica, que ya se llevó a cabo en la pasada feria regional, aunque se tiene la intención de que sea permanente; un documental, a cargo de Cristian; y, finalmente, la publicación de un libro.

Los tres productos buscan una sola meta: soplar sobre esa etérea llama, esa rara avis que llamamos identidad; desde luego la de quienes viven en Rincón de Romos.

La importancia del libro radica la posibilidad de dejar constancia histórica de los oficios, pensando en su previsible desaparición. Por su parte, en el documental los oficiantes cuenten su historia, su actividad, y cómo se veía Rincón de Romos hace décadas; cómo han percibido los cambios.

Se dice que en Rincón había cereros, alfareros, panaderos, condocheros, leñadores, y otros oficios que se han extinguido, o en esas andan. Entonces, se trata de documentarlos antes de que ocurra lo indeseable, aunque también hay casos en que no desaparecen, gracias a las adaptaciones que han sufrido. En esta situación se encuentra, por ejemplo, la talabartería.

La modernidad está acabando con estas formas de producción y comercialización artesanal. Cristian me habló de los viejos abarroteros, de cómo la llegada de las empresas tipo bodega, no sólo a Rincón de Romos, sino a Aguascalientes, los ha desplazado.

En este esfuerzo de recuperación, han trabajado en los dos barrios más antiguos de la ciudad, Chora y El Chaveño, que es donde viven las personas más longevas.

Este proceso de extinción obedece a diversos factores. Cristian me cuenta, por ejemplo, que los familiares de los oficiantes localizados ya no se dedican al oficio, dado que son profesionistas o trabajan en las fábricas, o migraron al norte de esta vida, etc., y si se asume que todo ello se relaciona con la identidad de las personas; si la gente trabaja en Aguascalientes, va ligándose un poco con esta ciudad.

La viabilidad del proyecto está dada por el éxito que tuvo la galería. Muchos de quienes vieron las fotografías manifestaron haber tenido algún ancestro que se dedicó a tal o cual oficio, que en conjunto contribuyeron a generar la riqueza del municipio.

Desde luego hay mucho por hacer, las fiestas, la política, etc., pero este es un buen principio. Permítame, aplaudido lector, culminar con la siguiente reflexión. Tengo la impresión de que el surgimiento de agrupaciones como estas fuera de la capital; fuera de la apabullante, ruidosa y caótica capital, significa el surgimiento de una conciencia sobre la singularidad del lugar en cuestión. En Rincón de Romos Los Replicantes y estos jóvenes, que se hacen llamar El Rincón de la Memoria, desvían su mirada de la exigente ciudad para concentrarse en Rincón de Romos, y están confeccionando un espejo para que otros paisanos hagan lo mismo; vean lo que son, en una práctica saludable; necesaria.

El Rincón de la Memoria lo forman los citados Cristian y los Urrutia, más los que se acumulen esta semana. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).