En cualquier comunidad se tiene como máximo anhelo vivir en paz, lo que significa desarrollar todo tipo de actividades sin temor alguno y lo cual se cumple cuando la autoridad afirma que la delincuencia de alto nivel no tiene cabida.

Esa confianza se pierde al descorrer el velo y quedar al descubierto una realidad lacerante, como recién ocurrió al conocerse que en los últimos dieciocho meses han tenido lugar en Aguascalientes 10 secuestros, la mayoría de ellos en el curso de este año, que son los documentados ante el Poder Judicial, faltaría por conocer cuántos están bajo investigación y aún aquellos que no fueron denunciados al haber amenaza de por medio.

La privación ilegal de la libertad es uno de los delitos que más daño causa, no sólo a la persona que lo sufre y a sus familiares sino a los amigos y conocidos, porque se desconoce las condiciones en que se encuentra el afectado y si será posible que regrese con vida. Son demasiadas las interrogantes que tienen todos los que conocen del caso y que lamentablemente no hallan respuesta.

La administración pública busca que no trascienda el secuestro, pidiéndole a los allegados que se mantengan en silencio para evitar poner en riesgo la existencia del raptado, por lo que en esporádicas ocasiones se sabe de alguien que pasa por esa pesadilla, o de aquellos que viven para contarlo aunque sea sólo a sus muy cercanos, ya que por regla general quedan secuelas por largo tiempo.

Bajo ninguna circunstancia se pretende hacer un despliegue periodístico de lo que se registra, pero sí que se informe en tiempo y forma de lo que ocurre para que la sociedad esté en alerta. Es preferible la verdad a los trascendidos, lo que se genera al esconder los hechos y con esto se alienta para que sigan cometiéndose.

De los datos que aportó el magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Juan Manuel Ponce Sánchez, se desprende que entre junio de 2016 a septiembre de 2017 tuvieron lugar los 10 secuestros, aunque la mayoría fueron en el curso de este año, sin precisar el número.

En este período -final de la administración anterior e inicio de la actual – el discurso ha sido que Aguascalientes es un oasis de tranquilidad, que salvo los “pecados” del hampa común (que son demasiados y muy costosos para la sociedad), no hay de que preocuparse, ya que todo está bajo control.

En la disciplina que obliga a quienes tienen a su cargo llevar a cabo el análisis jurídico de cada asunto hay expedientes concluidos con la sentencia correspondiente y otros en curso, lo que se resuelve de acuerdo al nuevo sistema penal con lo que se abrevian los juicios, en donde algunos secuestradores han recibido hasta 50 años de prisión.

Es habitual que se esconda en cuáles de esos casos se pagó rescate y cuál fue su monto, si una vez puesto a recaudo el o los criminales se recuperó el dinero u otro tipo de prendas, como vehículos y sus facturas, escrituras, joyas, etc., ya que todo se circunscribe a las declaraciones y testimonios que resguarda el juzgado.

Puede afirmarse que en comparación con lo que sucede en otras entidades del país, Aguascalientes es una isla, sin embargo son 10 secuestros que deben obligar a la sociedad a estar atenta de lo que pasa en su entorno, de no confiar en personas ni telefónicamente o vía internet que le son desconocidas, o de las que se sabe poco de sus movimientos, que con cualquier pretexto pretenden obtener información individual, familiar, laboral o de negocios. Es preferible ser receloso a sufrir momentos amargos, como seguramente los tuvieron quienes fueron retenidos contra su voluntad, por lo que ahora sí, como decía aquel eslogan: “mucho ojo”.

CANDIDEZ ELECTORAL

Con apego a lo que dictan las normas, el magistrado presidente del Instituto Estatal Electoral, Luis Fernando Landeros Ortiz, pidió que las campañas políticas del año próximo para elegir a la diputación local, “sea de ideas y no de denostaciones”.

En el terreno de la fantasía todo es posible, pero en la práctica hay años luz para que los partidos y sus candidatos se respeten a sí mismos y respeten a los demás. Más que presentar proyectos para mejorar la vida colectiva, se prefiere la ofensa, el escarnio, el poner en entredicho la calidad moral del adversario, al que se mira como un enemigo que se debe vencer de cualquier forma y a cualquier precio.

Landeros Ortiz afirmó en la declaratoria oficial del proceso electoral local 2017-2018 que “las ideas son el antídoto contra las trabas que no permiten el desarrollo democrático del país”, recordando que el verdadero enemigo de la democracia “es aquel que compra y vende su voto, así como quien usa recursos públicos a su favor, y lo es igualmente el abstencionismo ciudadano bajo el argumento del hartazgo y la decepción”.

Que la competencia que lleve al triunfo sea de reflexiones y no de difamaciones, reiteró, “así será posible que acceda al triunfo aquel que basado en la legalidad y en la propuesta, nos brinde un futuro venturoso que deseamos como ciudadanos, y no aquel que con descalificaciones y dádivas, obtenga el bien más valioso de un ciudadano, que es la libertad de elegir”.

En su intervención, el presidente del Consejo General del IEE sugirió a los aguascalentenses “apropiarse de la elección y ser el factor del cambio democrático”, al mismo tiempo solicitó a los partidos políticos que se conduzcan de manera institucional y por los causes legales, “con absoluta imparcialidad y la visión objetiva que debe prevalecer en los asuntos electorales”.

Como discurso de arranque es pasable, puesto que el funcionario está en su papel de predicar en el desierto, sabe que a la hora de la verdad se arman las zacapelas verbales en las que intervienen dirigentes, aspirantes y “líderes morales” de cada partido. Cada quien trata de llevar agua a su molino y no les importa las reglas escritas ni de convivencia, así tenga que atacar a los de enfrente, que puede ser un amigo, conocido o hasta un familiar. El poder es el poder y por el se rompen afectos o lazos consanguíneos.

Es común que las campañas locales se manejan de acuerdo a lo que dispongan los comités nacionales, que esta vez andan a la greña, de manera que difícilmente aquí se va a cumplir lo que pide Landeros Ortiz. Aún no hay candidatos y ya que se registra una campaña sumamente agresiva entre los partidos, lo que inevitablemente se reflejará en aquellos y aquellas que  van por un escaño en el Congreso del Estado.

Lo deseable es que exista cordura en todos los participantes y una gran reflexión antes de emitir un pronunciamiento, pero la experiencia señala que se espera unas campañas de cieno, donde los temas nacionales se mezclarán con los locales, en virtud que al mismo tiempo serán comicios para Presidente de la República, diputados federales y senadores, junto con los de diputados locales, por consiguiente cada quien va por su propio interés, pero con una arenga unificada, que es justamente lo que aleja el propósito planteado por el IEE.

ANARQUÍA VEHICULAR

La pregunta que flota en el ambiente es determinar qué dependencia municipal, estatal o federal se lleva el primer lugar en provocar el caos automovilístico. Tal parece que todos quieren llevarse las palmas, por lo que al mismo tiempo abren zanjas, repavimentan calles y construyen puentes, a lo que se agrega los miles de baches y bachezotes que hay en la ciudad. Quienes van en sus unidades tienen que adivinar por dónde hay menos tránsito y cuando menos se espera resulta que la ruta que tomó también está obstruida. Eso sí, todos los funcionarios se apegan al dicho “Disculpe las molestias pero es por su bien”, lo que la mayoría de las veces duran meses. El caso más emblemático está a la entrada norte, donde por lo general se hacía de diez a quince minutos y ahora es hora y media o más. Lo que cabría es que, por una vez en la vida, los titulares de las oficinas se reunieran para llegar a un acuerdo que permita  llevar a cabo las obras de forma escalonada, de manera que no causaran los problemas que hoy se tienen.

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