Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, continuamos con la problemática del sector y los componentes que son necesarios en el actuar institucional para solucionar los problemas que se derivan y atender con oportunidad los requerimientos, además de promover acciones innovadoras que lleguen a buen destino; en este caso, me enfocaré en la participación de los usuarios de los servicios de agua ya sean agrícolas, domésticos o industriales; más allá del discurso y de los diseños que se han propuesto respecto al ejercicio de la gobernanza en el sector hídrico, es inminente y siempre ha sido fundamental para obtener resultados de trascendencia, la corresponsabilidad y participación de un sector marginado en las decisiones del agua y que son los usuarios.
Continuando con esta serie de colaboraciones -recordarán que he citado o englobado dentro de una esquema objetivos mismos que han coincidido casi en su totalidad con los expuestos en los respectivos programas hídricos nacionales, regionales o estatales-, pasemos entonces a la descripción y comentarios sobre el Objetivo 5 al que se le asigna el: Consolidar la participación de los usuarios y la sociedad organizada en el manejo del agua y promover la cultura de su buen uso.
Para fomentar la participación de los usuarios y la sociedad organizada en el manejo del agua, desde hace algunos años se ha continuado con el proceso de consolidación de los diversos mecanismos de participación social existentes, principalmente los Consejos de Cuenca, el Consejo Consultivo del Agua y los Consejos Ciudadanos del Agua en los Estados. Los Consejos de Cuenca en su papel de instancias de coordinación, concertación, apoyo, consulta y asesoría entre la Comisión Nacional del Agua, las dependencias y entidades de las instancias federal, estatal, municipal y los representantes de los usuarios de la respectiva cuenca hidrológica. Su objeto es formular y ejecutar programas y acciones para la mejor administración de las aguas, el desarrollo de la infraestructura hidráulica y de los servicios respectivos y la preservación de los recursos de la cuenca.
En esta etapa, la descentralización y corresponsabilidad de funciones debe plasmarse en la participación activa de los estados, en garantizar la participación de los usuarios, sociedad en general y los municipios; se recomienda a través de la organización estatal de consejos locales y estatales que manejen en su ámbito la información, planeación y articulación en el medio que será ideal para la adecuada y efectiva participación de los interesados, para llegar a los Consejos de Cuenca en forma organizada de acuerdo al pacto federal.
Las Comisiones Estatales del Agua, institutos o entidades descentralizadas como autoridades del agua estatal podrán ser los entes idóneos para establecer esta estructura de organización de usuarios, en los estados que se sumen al proceso.
Para su funcionamiento, los Consejos de Cuenca pueden contar con organizaciones auxiliares a nivel de subcuenca, microcuenca y/o acuífero, denominadas respectivamente: Comisiones de Cuenca, Comités de Cuenca y Comités Técnicos de Aguas Subterráneas (Cotas), buscando una coordinación entre entidades, instituciones y usuarios; logrando esa coordinación se estará con un avance de gran dimensión.
Mencioné dos párrafos atrás que las entidades idóneas para comenzar a desarrollar una articulación y un ejercicio de autoridad del agua a nivel estatal deben ser bajo la figura de entidades paraestatales o como se les conoce también descentralizados, con su característica o componente principal, que es la personalidad jurídica y patrimonio propio, contando con una autoridad jerárquica no verticalizada con un secretario de estado, ni con el gobernador, sino con un órgano de Gobierno (intención original cuando se comienza con la descentralización de los servicios de la federación a los estados), un órgano de Gobierno con una composición plural, es decir con autoridades de las dependencias gubernamentales que inciden en el agua, municipios, usuarios, colegios de profesionistas y académicos; claro, dicho organismo podría estar presidido por el propio titular del Ejecutivo, pero las decisiones serían del propio órgano de Gobierno. Tratar de, como dice el dicho: “meter con calzador”, porque es necesaria la transformación de la forma tradicional donde la toma de decisiones sólo lo hace el titular del Ejecutivo y el responsable de la instancia gubernamental del sector agua. Lo contrario sería involucrar a los sectores determinantes e implicados y que conocen del sector en la toma de decisiones, convirtiéndose además en el órgano que garantice la transparencia en el manejo de recursos e insisto, en la corresponsabilidad, y esto sólo puede lograrse en un descentralizado.
En tanto, en un centralizado como lo es una secretaría, el contar con figuras de participación es simplemente jugar con los usuarios y la ciudadanía, porque no tendrían sustento alguno y quedarían al capricho de las autoridades en turno, y caerían en el círculo vicioso de que al terminar el sexenio se vuelvan a reinventar las cosas, a modo del color de partido en turno. Y los avances y modelos de participación se irán inevitablemente al vacío. En cambio en una entidad con una representación social y técnica legitimada, puede llegar a ser transexenal, ir más allá de las administraciones, con lo cual se le daría continuidad a los auténticos avances y se motivaría la reducción de brechas en los diversos retos que exhibe el sector agua no sólo nacional, sino a nivel estatal.
De ahí la importancia de que los usuarios participen, actúen, supervisen y se involucren en cada una de las etapas de los diversos procesos que comprende la política hídrica nacional y local. Lo que existe actualmente fue un avance, pero ya no es suficiente. Queridos lectores y usuarios del agua, es necesario actuar y tomar la rienda, de lo contrario las políticas que se emprendan sólo serán intentos sin conclusión alguna, este es un reto para lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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