Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con la serie que he denominado obstáculos que impiden una buena planeación y regulación en el sector agua, en esta misma serie como lo anticipé desde el principio, haré recomendaciones al respecto, es decir, superar los obstáculos.

Ahora me enfocaré en lo que deben ser las metas que predominen en la planeación hídrica, les sonará familiar, no invento el hilo negro, son metas que ya vienen apareciendo en los diversos instrumentos de planeación tanto federales como en los estados, pero estas metas deben estar alineadas a los objetivos que también les serán familiares, como son:

Objetivo 1. Fomentar el uso eficiente del agua en la producción agrícola;

Objetivo 2. Fomentar la ampliación de la cobertura y la calidad de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento;

Objetivo 3. Lograr el manejo integrado y sustentable del agua en cuencas y acuífero;

Objetivo 4. Promover el desarrollo técnico, administrativo y financiero del sector hidráulico;

Objetivo 5. Consolidar la participación de los usuarios y la sociedad organizada en el manejo del agua y promover la cultura de su buen uso y

Objetivo 6. Disminuir los riesgos y atender los efectos de inundaciones y sequías.

Comentaré ahora respecto al Objetivo 1. En donde la infraestructura hidroagrícola constituye un elemento esencial para alcanzar los objetivos nacionales en materia alimentaria, de incremento del ingreso y de mejoramiento del nivel de vida de los productores y habitantes en el medio rural.

Por ello es necesario conciliar las prioridades nacionales mediante acciones que permitan mantener o incrementar el nivel de producción agrícola y a la vez disminuir los volúmenes empleados en ésta, de tal forma que el volumen ahorrado se destine a satisfacer las demandas de otros usos, o bien a restablecer el equilibrio hidrológico en las cuencas o acuíferos que ya se encuentran sobreexplotados.

En este sentido, la Comisión Nacional del Agua y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) de México, deben desarrollar y fortalecer de manera conjunta programas que beneficien a distritos y unidades de riego. En estos programas, la CONAGUA debe atender los trabajos de rehabilitación de las obras de cabeza, de la red de canales hasta el nivel interparcelario y de los pozos o sistemas de bombeo, en tanto que la SAGARPA actuar en las parcelas, en acciones destinadas a mejorar la aplicación del riego y en otros procesos de la cadena productiva.

A este respecto, México actualmente cuenta con: “30 millones de Hectáreas agrícolas, de las cuales aproximadamente 6.5 millones son de riego y el resto de temporal. Anualmente la superficie sembrada es de alrededor de 22 millones de Has. Es preciso decir que podemos tomar como referencia que de 100 litros de agua aproximadamente 77 son empleados en uso agropecuario y de esos 77, 50 proceden de agua superficial y 27 de agua subterránea”.

“Respecto a la infraestructura de riego que es considerada como la que distribuye agua a las parcelas por gravedad y por bombeo, mediante redes de distribución, se tiene como ya se especificó 6.4 millones de hectáreas como superficie de riego, de las cuales 39000 corresponden a unidades de riego y se tienen 86 distritos de riego.

Los distritos de temporal tecnificado, tenemos que los distritos de temporal tecnificado se localizan en zonas con exceso de humedad y riesgos de inundación. En este caso, las obras facilitan el drenaje en las parcelas. Para tener una idea de cada 100 litros de agua empleados en los distritos de riego 86 son de agua superficial y 14 de agua subterránea.

* Datos obtenidos de Numeragua, México 2015. Semarnat-Conagua

También es de suma importancia definir y establecer regionalmente los parámetros de eficiencia económicamente viables para el uso del agua y poner en marcha los programas necesarios para alcanzar en el mínimo de tiempo dichos parámetros. Considerando: a) Diseñar los mecanismos para dar al agua de riego un valor económico viable y utilizarlo como elemento de promoción e incentivo en programas que garanticen la eficiencia y la productividad del uso del agua; b) Establecer mediante los estudios necesarios, las alternativas regionales de desarrollo de industria y agroindustria para el aprovechamiento del agua liberada por los procesos de eficiencia y formular los programas para su desarrollo; c) Establecer programas y mecanismos para desincorporar mano de obra en las labores directamente agrícolas y pecuarias, para incorporarlas en agroindustrias de alto rendimiento; y d) Establecer los convenios y coordinación necesarios con los sectores productivos, en el nivel oficial y privado, para alcanzar las metas propuestas en los dos últimos puntos.

Debo advertir que lo que expuse no es una panacea, que ya al respecto se ha escrito mucho, desde los objetivos y sus directrices, metas, estrategias y acciones, el trabajo es arduo, sin embargo, vale la pena matizar que lo que he manifestado en estos renglones no es lo único, debe enriquecerse aún más, considerando los componentes que rigen las nuevas tecnologías o tendencias, como sería el caso de la huella hídrica y comercio de agua virtual que también deben ser parte de los componentes e indicadores en el uso hidroagrícola, así como contar con infraestructura que sea eficiente respecto a dos de los fenómenos que más afectan en la pérdida de agua en el uso agrícola  que son la evaporación y filtración, al grado de ser una pérdida del 70%. La próxima semana continuaré con otro tema complicado; me refiero al uso doméstico e industrial. Recuerden que es importante implementar acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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