Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores como continuación a la temática que he abordado desde semanas anteriores relativas a la planeación, normatividad y regulación, así como de los obstáculos a la misma, considero oportuno proporcionar algunos antecedentes que nos permitan ubicar el contexto, así que en esta entrega veremos el contexto para que la próxima semana continuemos con la problemática hasta llegar a las conclusiones.
El Panorama Nacional. Geográfico e hídrico. México cuenta con una superficie de 1,964.375km² y 11,122 km. de costa, colinda al norte con los Estados Unidos de América y al sur con Belice y Guatemala.
El territorio mexicano está ubicado a la altura del Trópico de Cáncer. Sus condiciones climáticas varían desde la aridez en el norte del territorio, climas cálidos húmedos y subhúmedos en el sur-sureste y climas fríos o templados en las regiones geográficas elevadas. Al norte del país en la frontera con los Estados Unidos de América el territorio es semidesértico con clima árido. Hacia el sur-sureste, por las condiciones climáticas, se encuentran selvas tropicales y zonas pantanosas al norte del estado de Tabasco.
El ciclo hidrológico ocurre en cuencas, las cuales son unidades mínimas de manejo del agua. Las cuencas del país se encuentran agrupadas en 37 regiones hidrológicas para la realización de estudios hidrológicos y de calidad del agua.
Sin embargo, la gestión del agua en México se realiza tomando como base trece regiones hidrológico-administrativas definidas por la Comisión Nacional del Agua. Cada región está constituida por una o varias cuencas; de esa manera se mantiene el criterio fundamental de que la cuenca hidrológica sea la base para la administración del agua. Poco más del 70% del agua que llueve en el país se evapotranspira y regresa a la atmósfera, el resto escurre por los ríos o arroyos o se infiltra al subsuelo y recarga los acuíferos.En los ríos del país escurren 396 km³ de agua anualmente, incluyendo las importaciones de otros países y excluyendo las exportaciones. Aproximadamente el 87% de este escurrimiento se presenta en 39 ríos, cuyas cuencas ocupan el 58% de la extensión territorial continental del país.
En este sentido, el 65% del escurrimiento superficial pertenece a siete ríos: Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Balsas, Pánuco, Santiago y Tonalá, cuya superficie de las cuencas en suma representan el 22% de la superficie continental del país. Los ríos Balsas y Santiago pertenecen a la vertiente del Pacífico y los otros cinco a la vertiente del Golfo de México. Por la superficie que abarcan destacan las cuencas de los ríos Bravo y Balsas (18% de la del país). Por su longitud destacan los ríos Bravo, y Grijalva-Usumacinta.
Asimismo, México cuenta con un gran número de lagos; el lago de Chapala es el más grande de los lagos interiores del país, y está situado en una de las áreas geológicas más recientes del continente americano.
México comparte tres cuencas (Colorado, Bravo y Tijuana) con Estados Unidos de América (E. U. A.), cuatro cuencas con Guatemala (Grijalva-Usumacinta, Suchiate, Coatán y Candelaria) y una cuenca con Belice y Guatemala (la del río Hondo).
Las aguas de los ríos Tijuana, Colorado y Bravo se comparten conforme a lo indicado en el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, firmado en Washington, D.C. el 3 de febrero de 1944.
La importancia del agua subterránea queda de manifiesto al considerar que el 64% del volumen para abastecimiento público, el 33% del que se destina al uso agropecuario y el 24% del que utiliza la industria autoabastecida, tienen ese origen. Para fines de administración del agua, el país se ha dividido en 653 acuíferos. Aproximadamente el 77% del agua subterránea extraída se destina al riego.
Los retos que se presentan en torno al agua en México tienen su origen en factores como:
a) Una demanda que crece exponencialmente, derivada del crecimiento poblacional y el mayor desarrollo económico. b) La desigual distribución del agua en el tiempo y en el espacio.c) Una disponibilidad real menor, motivada por la contaminación de las aguas.d) Un uso ineficiente del agua en diferentes sectores usuarios.d) La falta de control real de su explotación que permite la sobre concesión y la explotación clandestina en cuencas y acuíferos sobreexplotados a niveles próximos a la crisis. e) Marco jurídico y regulatorio desfasado el primero y ausente el segundo. f) Imprecisa administración y gestión del recurso hídrico, y g) Una cultura hídrica que sólo existe en el discurso, y sobre la que hay una fuerte reticencia en aceptarse y ejecutarse.
Continuaré con esta exposición en las próximas entregas, matizando los retos que se plantean en un escenario que no es halagador, que es complicado para la eficiente gestión y administración del agua, pretendiendo conjuntar y articular de manera conceptual lo normativo, la planeación y regulación como componentes para definir una política hídrica, porque recuerden amables lectores que es de alta prioridad diseñar, construir y ejecutar una forma diferente que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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