Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores con esta entrega concluimos este paréntesis que fue la historia de los organismos operadores y de su marco legal, este último fue breve, no detallado pues conllevaría otras entregas más detalladas en contenido, pero en este abordaje superficial considero se manifestó lo general que permitiera entender porqué existen esas figuras llamados organismos operadores de los servicios de agua, su pasado inmediato y futuro próximo, así como los problemas que existen y los que se esperan, del mismo modo aquellas historias que podríamos decir de alguna manera como si fueran un éxito, pero que simplemente lo que se hizo con la voluntad política fue trabajar y en su momento hacer caso a los expertos o personas con experiencia y como dice el dicho “dejarlos trabajar” desde su rincón técnico, no permitiendo la contaminación por vaivenes e intereses político electorales, es el caso que esos organismos ya llevan más de treinta años trabajando y siguen avanzando.
Continuando respecto a las tres entregas anteriores sobre este tema podemos añadir que adicionalmente a la falta de regulación que establezca reglas congruentes y parejas para cualquier operador, público o privado, agrava el entorno. Los organismos operadores públicos bajan el nivel de los servicios a extremos que serían inaceptables en un operador privado dentro del esquema de círculo vicioso que se ha mencionado. Es indudable que el marco legal debe adecuarse para propiciar la participación privada y que las reglas del juego deben ser las mismas para todos bajo una regulación efectiva y congruente.
Lo que es cierto, es que no han llegado a ser la solución, el capital que aportan no es de riesgo, sino de la banca y garantizado a fin de cuentas por el municipio. Es cierto también que la falta de regulación aumenta el riesgo y por ende el costo y que no hay condiciones similares para los servicios prestados por la iniciativa privada que por el gobierno municipal.
Sin embargo el subsector ha tenido importantes avances, tanto en su conjunto, como en situaciones particulares que pueden considerarse verdaderos éxitos y cuya experiencia debe capitalizarse en forma efectiva.
La participación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha sido determinante en este aspecto, tanto por la promoción de políticas y técnicas, como por la asesoría que ha brindado a diferentes organismos operadores a través de consultores y capacitación de personal, desde el impulso de programas de mantenimiento preventivo electromecánico al iniciarse la década de los 70s, la promoción y transmisión de experiencias de desarrollo institucional en los 80s, el impulso a proyectos de control de pérdidas a finales de los 80s y principios de los 90s, hasta el apoyo específico a organismos operadores que se abrieron al cambio de filosofía como Querétaro, Tijuana, Culiacán, Vallarta entre otros, desde donde se han extendido métodos y capacitación.
Otros organismos operadores como León y Monterrey tuvieron procesos de desarrollo permanente a lo largo del tiempo y alcanzado niveles importantes de eficiencia en diferentes renglones.
Más que referirse a cada uno de los organismos operadores y sus características específicas, vale la pena resaltar los aspectos en que se han alcanzado altos niveles de eficiencia. Entre ellos debe mencionarse el desarrollo de sistemas comerciales que incluyen padrones de usuarios y su control, sistemas de facturación, contratación de servicios, sistemas de promoción y publicidad, micro medición y sistemas tarifarios. La micro medición, aunque en calidad de procesos ha tenido importantes avances, en la tecnología usada se ha mantenido rezagada por el alto costo que representa todavía la utilización de la tecnología de punta cuando se pone en contraparte de los niveles tarifarios del uso doméstico en la mayoría de los organismos operadores.
En los aspectos de operación también se ha alcanzado niveles de calidad notables en algunos organismos operadores, como los que han sabido compartir sus experiencias en control de pérdidas. En otros, los niveles de eficiencia electromecánica y control del uso de la energía eléctrica han sido notables. Aprovechando experiencias de otros países latinoamericanos, algunos organismos operadores tienen equipos para construcción y reparación diseñados y adaptados en forma especial para sus necesidades, lo mismo que procedimientos de sectorización de la operación y el mantenimiento.
A nivel de organización estatal, se han dado experiencias más o menos afortunadas de las que vale la pena resaltar varias, la del estado de México, la de Guanajuato, la de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Quintana Roo y otros.
La organización de las propias Comisiones Estatales de Agua, con diferentes ámbitos, bajo diferentes criterios y enfoques de los problemas, se han revelado como una alternativa que debe explorarse seriamente y han avanzado en su actividad con el apoyo de la Asociación de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS) y la propia CONAGUA, presentando propuestas para el sector, desde las limitadas a los servicios, como hasta la participación activa en una búsqueda de la rectoría en general del agua ante los requerimientos de su gestión integrada en cada estado. Otros lugares como Aguascalientes en donde en su momento no se supo aprovechar el potencial que tenía el extinto Instituto del Agua, que ni se desarrolló, ni llegó a ser una aportación al sector agua por falta de visión de sus directivos y que su desaparición en poco tiempo dejará al desnudo el rezago que se presentará en el sector agua, específicamente en la gestión integral del recurso, que parece nadie entiende aún. En fin amable lector continuaremos la próxima semana con el rubro del uso urbano, recordando que urgen acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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