René Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Gobierno entrante mantiene indefinidamente en marcha las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), mientras negocia una salida a compromisos financieros por más de 7 mil millones de dólares.
Desde la semana pasada, funcionarios del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador visitaron a los contratistas para indicarles que no podían detener sus trabajos, pese a la anunciada cancelación de la obra tras la consulta ciudadana realizada a fines de octubre.
Los contratistas fueron avisados que no recibirán ninguna notificación oficial de que el proyecto se vaya a frenar.
“Están comprando tiempo. De hecho, ellos (el nuevo Gobierno) nunca le iban a dar marcha atrás al aeropuerto hasta en tanto no negocien con los inversionistas”, dijo una fuente enterada del proceso.
El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), una empresa paraestatal que es concesionaria de la obra, obtuvo 6 mil millones de dólares a través de cuatro emisiones internacionales de bonos a 10 y 30 años.
Otros 30 mil millones de pesos fueron conseguidos vía certificados bursátiles, en la llamada Fibra E. Un 45 por ciento de ellos está en poder de las Afores Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI Banorte.
De acuerdo con fuentes, el Gobierno va a salir en breve al mercado a buscar recomprar parte de los bonos con una oferta que le permita tener mayor participación en la determinación de las condiciones que aplicarán al anuncio de cancelación de la obra.
Ayer circularon versiones de que en la instalación del nuevo consejo de administración del GACM se acordó que este lunes a primera hora el Gobierno emitiría en Nueva York una oferta de compra de bonos por hasta mil 800 millones de dólares. Al cierre del pasado viernes los bonos cerraron en 77.73 dólares promedio.
“Están buscando tener mayoría con los bonistas y así maniobrar las condiciones del bono”, expuso la fuente.
Cuando se cancela un proyecto que es financiado por bonos, como el NAIM, y se dejan de hacer los pagos a cada vencimiento, se declara un default y en ese momento aplica un llamado que implica la exigencia anticipada de todos los bonos, más costosas multas.
Según las fuentes, la estrategia gubernamental es tener una porción de bonos dominante para evitar que otro grupo de bonistas se ponga de acuerdo y disminuir los costos que tendrá romper el compromiso de construir el NAIM.
“Esa no es una buena noticia para quienes pusieron ese dinero”, resumió la fuente.