Ana Silvia Lozano Galindo
El Heraldo

Las personas adultas mayores tienen derecho de exigir a sus hijos una pensión para gozar de una vida digna y de calidad, sin embargo, la mayoría no lo sabe y mucho menos lo procura.
Así lo señaló la titular de la Unidad de Igualdad de Género del Poder Judicial del Estado, Rosalba Ramírez Salazar, quien lamentó que este derecho tampoco lo conocen ni cumplen muchos hijos e hijas con sus padres que han entrado en la vejez.
En entrevista, la funcionaria sostuvo que no debe haber la mínima duda de que, al igual que todos, los adultos mayores tienen derechos reconocidos en la Constitución y en la Ley sobre los derechos de las Personas Adultas Mayores, además de tratados internacionales que el Estado mexicano ha ratificado, y pueden ejercerlos.
Uno de los más importantes es precisamente a recibir una pensión cuando no cuentan con los recursos necesarios para su digna manutención, lo cual es obligación de sus hijos e hijas, en la medida de sus posibilidades, pero también en atención a las necesidades del adulto.
En ese sentido, indicó que hay instancias oficiales para demandar el pago de esa pensión, a lo cual también debe sumarse el derecho a no ser discriminado en ninguno de los ámbitos de la vida.
“Esto significa, que tienen derecho a la integración y a la participación, porque muchas veces se les aísla y no se les invita a participar en todas las esferas de la vida social, familiar, política, cultural e incluso académica, si así lo deciden y están en posibilidad de hacerlo”.
No obstante, incluso al seno familiar los abuelos muchas veces son marginados o rechazados y se les deja al margen de actividades cotidianas y aún más del acceso a recursos que necesitan para su vida cotidiana.
Ramírez Salazar recalcó que la vida digna en la vejez es un derecho de los viejos y obligación de la familia, a través de que no se les deje solos, sino que sean reconocidos, valorados, útiles de acuerdo a sus capacidades y ponderados en las actividades que pueden desarrollar aún.
Finalmente, recordó que no debemos dejar de visualizar que son etapas de la vida y llegará el momento en que todos seamos adultos mayores, por lo que es necesario trabajar en la construcción de una sociedad respetuosa, amigable y accesible para los que nos ganan en años.