Tanto las autoridades como la ciudadanía, hemos de superar con el diálogo las diferencias que han marcado nuestra historia y los conflictos actuales. No se puede gobernar sin escuchar a los ciudadanos; conjuntamente, hay que repensar y construir una historia más reconciliada y reconciliadora.

El obispo José María de la Torre Martín dio a conocer el mensaje de los obispos de México, en su CII Asamblea Ordinaria, que concluyó ayer y que tuvo como sede el Lago de Guadalupe, en el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México.

En esta reunión se destacó la importancia de “Planificar la siembra en la esperanza de una buena cosecha”. La población debe estar abierta a que juntos podemos construir una Patria más justa, reconciliada y en paz.

Somos conscientes de los amplios cambios culturales de nuestra época y deseamos asumirlos desde una comprometida y conjunta acción pastoral, enfrentando con responsabilidad sus posibilidades, peligros, retos y desafíos presentes y futuros, señaló.

Añadió que “nos hemos reunido para orar, reflexionar y redefinir nuestro caminar, a través de la elaboración y puesta en marcha de un serio y cualificado Proyecto Pastoral, como nos lo ha urgido el Papa Francisco en su reciente visita, expresado con un lenguaje claro y honesto que comprometa cada día más nuestra vida y misión episcopal, ante la grave situación que enfrenta nuestra país”.

Con este “Proyecto Global de Pastoral” queremos, en el contexto de la conmemoración del V Centenario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el año 2031, y en el contexto del segundo milenio del Misterio de la Redención en el 2033, profundizar y responder desde la fe, a la realidad que desafía a nuestra sociedad y a la Iglesia en México, impulsando nuevos procesos evangelizadores; además, está por celebrarse el primer Centenario de la Constitución Mexicana.

Estamos dispuestos a escuchar las distintas voces de la sociedad mexicana, con humildad y apertura, y deseamos que este diálogo sea permanente, propositivo y respetuoso, dijo.

De esta manera, buscamos ser una Iglesia en salida, de puertas abiertas, dialogante, misericordiosa; que acoja, atienda y acompañe a la persona, y que sea pobre con y para los más pobres.

Este “Proyecto Global de Pastoral”, a realizarse en los próximos años, lo viviremos con el compromiso de todos los pastores y laicos, de proyectar nuestra fe, acompañando especialmente a las familias y a los jóvenes y colaborando en la construcción de una nueva y mejor sociedad, finalizó.

 

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