El día de ayer, el Presidente Enrique Peña Nieto llevó a cabo un encuentro con su homologo estadounidense, Barack Obama. Aunque el encuentro fue breve, sin duda, las repercusiones serán fructuosas para nuestro país.

En una agenda minuciosamente analizada por sus colaboradores (bajo la supervisión de la mancuerna José Antonio Meade-Sergio Alcocer) en la cual se discutirían temas de seguridad (los derechos humanos implícitamente), migración, educación, ciencia y tecnología, y por supuesto, las “reformas transformadoras”, ambos mandatarios reafirmaron los lazos que por décadas han estrechado nuestros países.

Para muchos, estos encuentros bilaterales no implicarían un suceso relevante para nuestro país, el cual, por cierto, no atraviesa su mejor momento, sin embargo, en la opinión de su servidor, más allá del evento protocolario, las implicaciones de fondo que tuvo este encuentro sin duda son trascendentales en el desarrollo.

Primeramente, el Ejecutivo envía un mensaje claro a todos sus detractores (nacionales y extranjeros) de la excelente relación que se tiene con el poderoso vecino del norte. El apoyo y soporte por parte de Obama a las Reformas Estructurales será, sin duda, un aliciente para posibles inversionistas, dándoles una mayor certeza para invertir en nuestro país, y así fomentar el crecimiento económico, en este sentido, debe destacarse la mención del Presidente Obama de que “México es un destino para invertir”. El comercio, así como la reforma migratoria, sin duda fortalecen los ámbitos económico y social de ambos países.

Por otro lado, la seguridad y los derechos humanos fueron uno de los temas de mayor relevancia, y tras la reunión se acordó continuar con el apoyo por parte de los Estados Unidos con intercambio de información y apoyo logístico, así como un respaldo al combate a la inseguridad y al crimen organizado. Debe reconocerse el espaldarazo de Obama a las reformas del Presidente Peña para eliminar la violencia e inseguridad en México, y entender más allá del discurso, lo que implica ese respaldo.

Por último, quiero destacar el reconocimiento realizado por Enrique Peña Nieto, a la reforma en materia migratoria no solo por los mexicanos que viven en aquel país y lo que implica para regularizar su situación, sino también en lo referente a la relación bilateral entre Cuba y Estados Unidos, y la cual calificó como un “acto de justicia, de inteligencia y audaz”; seguramente, como la historia lo ha constatado, nuestro país será un puente para el fortalecimiento de las relaciones entre amabas naciones fungiendo como aliado y amigo en el lazo bilateral de dichos países.

Como podemos ver, el encuentro generó acuerdos, los cuales seguramente traerán frutos al corto y mediano plazo para nuestro país, principalmente en el ámbito económico se envió un mensaje claro para todos aquellos que dudan que México es un mercado próspero para la inversión. Esperemos se aproveche al máximo esta oportunidad por el bien de México.

Como es costumbre, les agradezco el valor de su lectura y los espero una vez más la próxima semana.

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