Las principiantes de esta clase de ballet no son niñas, son mujeres adultas. No cumplen con el estereotipo de delgadez extrema, pero eso no les impide intentar un paso chassé.
La clase se imparte en Tres Cero Tres, un centro de prácticas corporales donde las mujeres pueden aprender a aceptar y mover su cuerpo para mejorar su salud física y mental.
Azhareel Sierra, fundadora del espacio, señala que buscan acabar con la idea de que se requiere cumplir con el canon físico para poder practicar yoga, danza contemporánea o ballet, disciplinas que imparten.
“Muchas disciplinas corporales son negadas a las mujeres de cuerpos grandes, robustos y viejos. Es algo con lo que estamos en contra; justo las incentivamos a que se reconcilien consigo mismas y le entren a la práctica”, expone.
El objetivo es que acudan a ejercitar no sólo sus músculos, sino su capacidad para dejar de juzgar su cuerpo, indica Rosa Castillo, la otra fundadora del centro.
“Uno llega aquí con el prejuicio de ‘estoy gordo’, ‘estoy tieso’, ‘tengo 50 años y nunca he hecho nada’. No importa, aquí vienes a conocer tu cuerpo”, sostiene.
En tanto, la psicoanalista Adriana Ortiz explica que quienes no cumplen los estándares que imponen un cuerpo delgado suelen avergonzarse de su apariencia.
Esa tendencia, señala, se llama Body Shaming (cuerpo avergonzado) y se ha extendido en redes sociales, a través de las cuales personas con sobrepeso suelen ser blanco de agresiones, críticas o burlas.
“En Facebook, Instagram, se pueden burlar de nosotros, hacer ‘memes’ por tener sobrepeso y usar leggins. Afecta a todos, pero las críticas van más de mujeres hacia otras mujeres”, describe.
Mayor información en: http://www.trescerotres.mx/