Necesario seguir evolucionando en el trabajo sindical, consideró Jesús Enrique Ramírez Pérez, secretario general de la CROM, pues durante el presente siglo las centrales obreras se han preocupado por apostarle a la calidad, la productividad y el trabajo conjunto con la empresa, esto, para crear nuevos mecanismos con los cuales la fábrica esté en posibilidades de competir en un mundo globalizado, sin ir en detrimento de los derechos de los trabajadores.

Señaló que la realidad económica ha cambiado, pues en el mundo globalizado, el traslado de mercancías e información de un sitio a otro es casi inmediato, y los representantes sindicales necesitan evolucionar con la misma rapidez; “la competencia de las empresas mexicanas no es la misma que cuando tenían un proteccionismo que no dejaba entrar productos extranjeros”.

Ramírez Pérez apuntó que uno de los primeros cambios consiste en que el sindicato ya no ve al empresario como el enemigo, ya que está consciente de la competencia que representan las trasnacionales extranjeras, lo que obliga a modernizar los esquemas laborales, “de lo contrario, nos vamos a quedar fuera de mercado”.

“Como sindicato somos el medio entre los intereses del patrón y los intereses de los trabajadores, somos la balanza que inclinamos o poquito más para acá, o poquito más para allá, dependiendo del interés que se tenga (…) no podemos polarizar, pues hay diversos factores externos que deben tomarse en consideración”, señaló.

Para concluir, el secretario general de la CROM destacó que impulsar la productividad al interior de las empresas es importante, porque no deben conformarse con ser una fábrica más, sino ser innovadores y productores de ideas, y para ello resulta importante hacer una sinergia con el sector patronal, “para que las empresas sean más competitivas, más productivas, y mejor vistas en el extranjero”.

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