Por J. Jesús López García

La arquitectura se amolda de manera irremediable con sus entornos físico, social, cultural y económico. Mientras que Aguascalientes basó su economía en la producción agropecuaria y el comercio de baja escala, su arquitectura fue muy homogénea, representada por casas alineadas al paramento, y llevadas a cabo en adobe, piedra y algo de madera. Destacaban de entre sus fincas los templos, el edificio sede del poder político -hoy Palacio Municipal-, las residencias de los vecinos mas acaudalados -como el actual Palacio de Gobierno, que durante el virreinato fue una de las muchas casas de los marqueses de Guadalupe-, y algunos recintos  eclesiásticos.

Al industrializarse nuestra ciudad, a fines del siglo XIX, la construcción experimentó una fuerte sacudida, no sólo por la utilización de nuevos materiales -que ahora son totalmente comunes en nuestra región, como el ladrillo, el acero y el concreto-, sino también por la explosión en cantidad de obras que se levantaron, cambiando las dimensiones, el perfil y las formas de nuestra ciudad.

Desde ese momento, los edificios más grandes en sus dimensiones, y poco después más altos, dejaron de ser las iglesias. Nuevos géneros como parques, museos, fábricas, estaciones de tren, autobuses, entre otros, modificaron para siempre nuestra percepción de ciudad. Para nosotros que observamos esta urbe sin cambios tan abruptos como lo hicieron los pobladores del Aguascalientes de hace cien años -con la sustitución creciente de carros tirados por animales por autos, la pavimentación de la capital, el alumbrado público, las obras de infraestructura, la construcción en grandes cantidades de todo -recordemos que nuestra catedral fue una obra que duró más de doscientos años en su terminación- y a una velocidad sin precedentes; la ciudad se ha expandido enormemente y la construcción que aunque mucho más que la experimentada hace un siglo, se mantiene en los parámetros que podríamos considerar normales, pero aún así, los cambios han sido muchos, sólo que parece que en la velocidad de nuestro tiempo hay poco espacio para digerirlos de manera más pausada.

Los primeros edificios altos contemporáneos de Aguascalientes se realizaron en los años 60 y 80, la torre de Telmex y el Condominio Aguascalientes, respectivamente, se mantuvieron como las torres mas altas y únicas de nuestra ciudad hasta fines de los años 80 en que se sucedieron algunas más. Hasta ya muy avanzado este siglo, los hoteles, las torres habitacionales y las oficinas parecen ser construidas de manera más regular, sin embargo en medio de ese fenómeno, sin que lo consideremos como un gran suceso, edificios de 4 a 6 niveles empiezan a delinear el perfil de algunos sectores de la ciudad. Esto que hace sólo 80 años hubiera sido inédito, hoy es algo más común. Estas tendencias si bien no son nuevas para tantas ciudades medias como la nuestra, en el caso de Aguascalientes si lo es y además, es una manera interesante de abordar la arquitectura de nuestra ciudad desde otro género que no sea el habitacional.

Los inmuebles de este tipo son buenos objetos para idear soluciones estructurales,  formas de recubrir la propuesta arquitectónica y una buena manera de practicar o promover la tan comentada densificación de la ciudad.

En el boulevard Luis Donaldo Colosio No. 113, se encuentraun edificio levantado en un predio entre colindancias con pocos metros de fachada. La propuesta arquitectónica se compone en tres volúmenes terciados, de los cuales el de enmedio y el que corona el edificio se presentan en cantilever. Los volúmenes de vidrio tienen una fachada reticulada en aluminio como los edificios del estilo Internacional o de las construcciones tardomodernas, aunque su manera de disponer los vidrios en matices distintos de color o transparencia se asemeja a lo que hace el estudio berlinés Sauerbruch Hutton. El volumen opaco que sirve de cerramiento al estacionamiento posee por su lado un tratamiento opaco en metal. Este juego volumétrico con propuestas diferentes saca provecho del poco frente del edificio y da la sensación de ocupar más espacio. Es un ejercicio arquitectónico interesante para plantear edificios altos que sin ser torres, dan una sensación espacial más urbana al perfil horizontal de nuestra ciudad.

Como se ha comentado, la arquitectura de las ciudades no puede disociarse de sus realidadeshistórica, social, cultural, económica y ahora, ambiental, por ello estos edificios son buenos objetos para probar soluciones, a medida que se ensayen materiales, orientaciones, esquemas, disposiciones espaciales y prácticas constructivas, iremos definiendo cual es la arquitectura acalitana de nuestra época. Olvidamos que la construcción de piedra, adobe y madera fue un fenómeno que duró trescientos años en Aguascalientes. Nuestro tránsito por la Modernidad inició hace poco más de una centuria y las circunstancias de nuestro siglo y del siglo pasado han sido tan cambiantes como las de los tres precedentes. Si de lo que estamos haciendo los arquitectos actuales con estas tendencias recientes se desprende una nueva tradición no lo sabemos aún.

Sin duda alguna el llevar a cabo recorridos por las avenidas principales de la capital aguascalentense, nos depara sorpresas arquitectónicas de buena fábrica, sólo basta hacer un ejercicio de percepción.