Desde hace algunos años, un estudio realizado en ratones permitió a científicos de la Universidad de Pensilvania descubrir que la temperatura del cuerpo sigue un ritmo circadiano (de 24 horas), esta llega al mínimo por la mañana y alcanza el máximo hacia el final de la tarde. La temperatura corporal central es regulada por el hipotálamo, la glándula del cerebro responsable de la termorregulación. El hipotálamo trabaja como una especie de termostato orgánico que fija la temperatura corporal, en condiciones normales, en 36-37 grados.

La temperatura corporal cambia a lo largo del día debido a alteraciones naturales, pero también varía por factores externos como las estaciones del año, la edad, la alimentación, el sexo o la actividad física. Durante el invierno, por ejemplo, la garganta estará a 37 grados, mientras que las rodillas podrían estar varios grados más bajos. Pero en verano, el calor corporal trabaja de forma homogénea.

Respecto a la edad, a medida que nos hacemos mayores los cambios en el cuerpo son más notables. En la tercera edad la temperatura corporal desciende de forma considerable, oscila entre los 33 y los 35 grados. La causa se debe a que, con los años la piel se adelgaza, tiene mayor flacidez y el sistema encargado de controlar y regular la temperatura corporal es menos eficiente.

Por esta razón, las personas mayores deben prestar especial atención a su temperatura, dado que tienen mayor riesgo de sufrir una hipertermia o hipotermia. Por ejemplo, en los cuidados que necesitan para evitar la hipertermia, la hidratación es básica para que el cuerpo reciba el líquido necesario. Los expertos recomiendan beber un mínimo de 1,5 litros de agua diarios.

También deben adecuarse ambientes con temperaturas agradables y frescos, por lo tanto, se debe optimizar la climatización del hogar. Para esto, podemos hacer uso de termostatos digitales fabricados con sensores eléctricos para regular los cambios de temperatura o deshumidificadores para mantener el porcentaje de humedad adecuada. Lo ideal es mantener un ambiente entre 19 y 22 grados. Asimismo, necesitan comer alimentos frescos para nutrir al cuerpo con vitaminas que refresquen y sean fáciles de digerir.

Sobre la alimentación, después de comer, la temperatura corporal sube debido a que el sistema digestivo libera más calor para absorber los alimentos consumidos. Esta varía en función de las calorías y la cantidad de proteínas ingeridas. Por otro lado, en mujeres en edad fértil, la temperatura corporal cambia con el ciclo menstrual. En la fase preovulatoria es 0,5 grados más baja y durante la ovulación sube casi medio grado, y permanece así durante la segunda mitad del ciclo.

Finalmente, durante la actividad física como el deporte, por ejemplo, es una fuente de calor para el organismo humano. Luego de una exigente sesión de entrenamiento, la temperatura corporal puede subir un máximo de 3 grados y mantenerse alta varias horas luego de terminar el ejercicio. Para eliminar el exceso de calor, el fenómeno de la termogénesis aumenta la sudoración y la vasodilatación.