Hace ya más de seis años que me permito realizar esta breve invitación que se convierte en una tradición, misma en la que me permito abordar uno de los temas más trascendentales para la juventud aguascalentense en esta víspera de inicio de nuestra Feria Nacional de San Marcos: la responsabilidad frente al consumo de alcohol, aunado a la responsabilidad en el volante.

Aguascalientes y su feria se han consolidado en los últimos años como referente nacional e internacional ya que presentamos no sólo la feria más grande, sino también la mejor del país. Todo esto, producto del enorme trabajo de miles de aguascalentenses que entregan su tiempo tras meses de planeación para que podamos contar con un auténtico festival gastronómico y de comercio, aunado a una gran variedad de centros nocturnos que se complementan con un serial taurino de calidad y una variedad artística que abarrota el palenque con sus distinguidos cantantes y/o comediantes y además trasciende su aspecto cultural para brindar año con año un hermoso ferial que representa nuestras costumbres y tradiciones.

Resulta importante mencionar que los antros, el casino, el encierro y la tambora, son algunos de los lugares preferidos por nosotros los jóvenes; ante la multitud de opciones para pasar un buen rato con la familia y los amigos que inclusive nos visitan de todos los rincones del país; sin embargo, es bien sabido que alrededor del perímetro ferial y en los trayectos de regreso a los hogares de los jóvenes, los accidentes están a la orden del día y lamentablemente, en su mayoría son ocasionados por la falta de cuidado y la irresponsabilidad en el consumo del alcohol.

Las trágicas historias que comienzan con la valentía y el aumento de velocidad, la pérdida del control en el volanteo el dormitar mientras se conduce, son más que conocidas y difundidas tanto en medios de comunicación tradicionales, como en redes sociales. Lo interesante al respecto resulta ser que muy pocas veces el ciudadano y específicamente el joven, atiende y reflexiona sobre la responsabilidad que implica tomar el mando de un vehículo, y aún más, sobre la responsabilidad que implica conducir con otras personas a bordo.

La intención del presente texto no estriba en intentar persuadir el consumo del alcohol, sino únicamente exhortar a la reflexión en los jóvenes del Estado para que adquieran un auténtico sentido de responsabilidad ante un fenómeno inminente que lastima a millones de aguascalentenses cada año. Los accidentes automovilísticos corresponden una de las causas más comunes de muerte en el Estado durante estos meses, por lo que debemos de considerar la implementación de estrategias integrales que permitan el disfrute de nuestra querida feria bajo un ambiente sano y responsable donde los malos sucesos tengan la menor cabida posible.

Como jóvenes, debemos disfrutar y divertirnos; sin embargo, jamás debemos olvidar que tomar el control de un automóvil requiere un alto grado de responsabilidad que nos debe de obligar a respetar el reglamento de tránsito y específicamente a no conducir bajo los influjos de sustancias nocivas que alteren sus capacidades.

Los peligros y riesgos existen bajo cualquier escenario o circunstancia; sin embargo, con la prevención y la responsabilidad podemos hacer que nuestras vidas y la de los demás ciudadanos adquieran una mayor protección. Agradezco el favor de su lectura y les deseo unas excelentes vacaciones.

 

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