LOS ÁNGELES.- Lo ha ganado todo y su carrera actoral es el epítome disciplinario de lo que un actor debe hacer o al menos aspirar.
Pero no, Geoffrey Rush no se siente cómodo si lo llaman “leyenda viviente”, aun cuando en su vitrina tiene premios Oscar, Emmy, Globo de Oro, BAFTA y Tony.
“Esa es la percepción que se tiene desde fuera. Para mí, en el interior…”, se interrumpe y suspira.
“¿Sabes? Tengo un gran agente en Los Ángeles y otro en Sidney, y ellos saben que me gusta sacudirme eso, echarlo a perder, hacer cosas impredecibles. Mi agente de Los Ángeles me dice: ‘Te entiendo, eres un actor, sólo quieres mantener el cuchillo afilado'”.
El ganador del Oscar a Mejor Actor por Claroscuro (1996) reflexiona sobre sus logros. Su mente corre de prisa y su cuerpo trata de alcanzarla.
“Me las arreglé para encontrar personajes contrastantes en mi carrera fílmica cuando tenía 40 años. Tratar de hacer algo diferente… Eso es algo con lo que los actores de carácter sueñan”, dice.
Al intérprete del científico Albert Einstein en la serie «Genius: Einstein», que recién transmitió NatGeo en México, le cuesta trabajo mantener la misma postura en el sillón, mantener los dedos quietos y sostener la mirada, pero su lucidez asombra a todos a su alrededor.
“Los premios los veo como una recompensa transitoria porque, como actor, siempre estás en la línea de fuego de los críticos que te devastan y hacen comentarios negativos de lo que sea. Esa es la tómbola de la vida de un actor”, afirma Rush, quien también está en la cartelera nacional con la nueva entrega de Piratas del Caribe.
Él mismo es un extranjero excéntrico que va a contracorriente del cliché de Hollywood, asegura.
No busca, agrega, personajes populares que le resuelvan la vida, sino historias reales que se la compliquen.
“Mi primer trabajo profesional fue con un contrato de tres años para una compañía de teatro, tenía 21 años”, recuerda el australiano de 65 años.
“Había una audiencia regular para ella, así que, para mi propio gozo, buscaba personajes altamente contrastantes para mantener intrigada a la audiencia”.
Así disfruta la evolución que su rol de Capitán Barbosa ha tenido en cinco entregas de Piratas del Caribe o dar vida a Einstein en la serie.

GOZA A MÉXICO
Apenas se le menciona que REFORMA es un diario mexicano, el actor entabla una conversación sobre el país y su trabajo como León Trotsky.
“Tuve un gran momento cuando fui a la Ciudad de México, es uno de los placeres de la errante y globalizada carrera de actuación. Fui a rodar Frida, con Salma Hayek (2002). Y Rodrigo Prieto (cinefotógrafo) era una promesa brillante de la cinematografía en ese momento. Pertenecíamos a una película independiente, pero tuve la mejor experiencia del mundo”, señala. (Enrique Navarro/Agencia Reforma)