MONTERREY, N. L.- Hace tres meses anunció su divorcio de Raquel Perera, tras 12 años de relación y dos hijos. En septiembre perdió una demanda contra su ex representante, a quien deberá pagar más de 5 millones de euros (107 millones de pesos). Sin embargo, Alejandro Sanz no se queja porque, en medio de todo eso, disfruta el amor.
El cantante, quien ya inició #LaGira en México y anoche tocó base en Monterrey, es discreto al hablar de su relación con la cubana Rachel Valdés, con quien fue captado recientemente en playas de San Diego.
-¿Estás enamorado?
«Sí… pero ya no te voy a hablar más nada», comentó ayer, de manera amable, antes del concierto en la Arena Monterrey.
Del pleito legal que perdió con Rosa Lagarrigue, quien fuera su brazo derecho por más de 25 años, Sanz también se mostró reservado.
«Ya lo dije, hay que ser humilde en la vida, que la vida da muchas vueltas, y es todo, sigue su curso y ya está».
Un juzgado de Madrid declaró injustificada la resolución del contrato de representación artística que vinculaba al intérprete de «Corazón Partío», de 50 años, con su ex manager.
«No me puedo quejar porque si me quejo me cae un rayo y me va a fulminar, ¿entiendes? Si yo me quejo, entonces estamos mal.
«En la vida hay gente que lo pasa muy mal, no tengo ningún derecho a quejarme; son cosas que pasan, que los que parecen un diluvio dentro, fuera son cuatro gotas, y de lo demás no hay mucho que decir; es ruido», expresó.
Este año Sanz compite en ocho categorías del Grammy Latino por su producción #ElDisco, convirtiéndolo en el cantante más nominado por la Academia Latina de la Grabación para esta edición.
Tras el anuncio de las nominaciones al Grammy, artistas como Maluma, J Balvin, Daddy Yankee, Natti Natasha y Nicky Jam se mostraron descontentos porque no se le dio a la música urbana el valor que dicen que tiene.
«Yo entiendo la frustración, muchas veces porque todo el mundo trabaja duro en sus discos y todo el mundo quiere estar nominado», indicó el español. (Paula Ruiz/Agencia Reforma)