El ecologista Gerardo Ortega de León sostuvo que la donación de 11.4 hectáreas por parte del propietario de La Pona al municipio –anunciada ayer por autoridades municipales–, no debe dar pie a que se autorice la urbanización de 20 hectáreas del predio, pues la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Medio Ambiente prohíbe utilizar zonas de recarga para otros fines, como es el caso del predio en cuestión.

Recordó que el pasado 9 de noviembre de 2012, Alfonso Flores Ramírez, entonces encargado de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat a nivel nacional, declaró con base en dicha legislación, que resultaba improcedente intervención alguna en el predio de La Pona, prohibiendo así que el terreno fuera utilizado para otros fines.

Gerardo Ortega explicó que aquella fue una decisión vinculante, pues a pesar de su deforestación, provocada por el descuido de sus propietarios, La Pona continúa siendo una zona de recarga, por lo cual la Semarnat no debe autorizar el cambio de uso de suelo de forestal a urbano, ya que su importancia geohidrológica sigue siendo evidente.

Lamentó que el Ayuntamiento de Aguascalientes, con el apoyo de algunos ambientalistas, califiquen como exitosa la negociación con el propietario del predio, autorizándole la urbanización de 20 hectáreas con fines comercial y habitacional, a cambio de la donación de 11.4 hectáreas para construir un parque urbano.

Finalmente, el ambientalista indicó que no debe ocultarse esta información a la población, autoridades municipales y los ambientalistas deben hacer mención de que con dicho convenio se verían afectadas 20 hectáreas que serían urbanizadas, lo que implicaría el derribo de 7 mil mezquites, muchos de ellos centenarios, lo que implicaría el ecocidio más grande incluso que el que fue consumado en el Ojocaliente y que resultó en la destrucción de uno de los pulmones que quedaban aún en la ciudad.