Incapacidad para aprovechar recursos pluviales erosiona los suelos del estado. Esteban Osuna Ceja, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), afirmó que los agricultores no aprovechan de manera eficiente el agua de las lluvias, pues por sus características, cae poca agua pero con gran intensidad, dejándola perder porque no se tiene conocimiento pleno de cómo poder retener estos recursos hídricos.
Detalló que las lluvias en Aguascalientes tienen la característica de ser de mucha intensidad y de breve duración; “es decir, que en 20 o 30 minutos pueden caer eventos de hasta 80 o 90 milímetros, lo que significa que es mucha agua, y ello provoca grandes escurrimientos superficiales”.
Osuna Ceja apuntó que estos escurrimientos se originan porque el suelo no tiene la capacidad para poder almacenar toda el agua que cae en breves lapsos de tiempo, entonces, a pesar de que no existen pendientes tan pronunciadas en la planicie del estado, de todas maneras se presentan escurrimientos, lo cual provoca que se pierdan los recursos hídricos.
Esto fenómeno no sólo provoca que se vaya el agua, sino también capas del suelo, y con ello los nutrientes; “al suscitarse, el agua se lleva lo más rico como arcilla, limos y materia orgánica, se pierden dejando un suelo de mala calidad, con arenas gruesas y grava, y eso después de un determinado tiempo, provoca que los suelos sean más delgados”.
Para finalizar, el investigador del INIFAP comentó que según estudios realizados, en Aguascalientes anteriormente se tenían suelos de entre 50 y 80 centímetros de profundidad, y en la actualidad ese parámetro oscila entre 30 y 40 centímetros, situación que los limita en cuanto al almacenamiento de agua y a la aportación de nutrientes, creándoles problemas muy complejos a los productores del campo.

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