El traspaso de bienes inmuebles mediante contratos privados no es recomendable, pues puede ser aprovechado por gente mal intencionada para consumar fraudes, advirtió la jueza tercero de lo civil, Martha Rangel Rendón.
Explicó que para que sea legal el contrato de traspaso, tiene que dársele intervención a la institución financiera que otorgó el crédito y una vez que ésta extienda el consentimiento correspondiente, con toda confianza pueda concretarse el traspaso de la propiedad.
Y es que traspasar, en términos legales, es ceder derechos y obligaciones, no solamente un bien inmueble, de tal manera que si se consuma mediante un contrato privado, la institución financiera no reconoce a un nuevo deudor con quien no trató desde el principio.
Es decir, al transmitirse el crédito de ninguna manera será igual para la financiera tener como deudor a una persona que a otra, porque la situación laboral, de ingresos, antigüedad y los factores que valora para otorgar un crédito no son los mismos.
De tal manera que debe intervenir y hacer oficial la sustitución de deudor una vez que ha comprobado que el nuevo adquiriente cubre los requisitos, entonces sí, tenerlo presente como la persona a la que de ahora en adelante se le reconocerán derechos, pero sobre todo obligaciones.
En entrevista, la jueza comentó que desgraciadamente ante alguna necesidad económica o incluso incapacidad para seguir pagando un crédito adquirido, las personas suelen anunciar que se traspasa su propiedad y lo hacen de manera privada, con muy buena voluntad e incluso ante un notario público.
“No obstante, la fe pública en estos casos lo único que hace es constatar que las firmas de un contrato sean auténticas, pero si el inmueble no se transmite legalmente, el gravamen permanece con el dueño original y si hay deudas, el nuevo corre el riesgo de que lleguen terceros a embargarlo o tratar de intervenirlo”.
La jueza Rangel Rendón destacó que instituciones financieras como el Infonavit, cuyos créditos son los que más se traspasan, tienen un programa que permite reunir a interesados tanto en vender su propiedad como en adquirirla.
“Los invita a comparecer frente a la institución y ahí mismo se pronuncia respecto de si acepta o no la sustitución del nuevo acreedor, lo cual despeja toda duda de la conveniencia o inconveniencia de hacer el trato con esa tercera persona”.