Josemaría León Lara Díaz Torre

Con el cambio de hoja en el calendario, damos la bienvenida a marzo, el mes de la mujer. Desde 1975, las Naciones Unidas instauraron la celebración del día internacional de la mujer el día 8 de marzo; sin embargo, se tiene registro de dicha celebración desde 1909 en los Estados Unidos. Acontecimiento que a nivel mundial ha servido como plataforma para la concientización sobre la participación real y activa de las mujeres en el mundo social, laboral y productivo, así como la defensa de sus derechos universales.
Y a pesar de ello, a la fecha, permanece siendo una realidad la brecha que separa a la mujer del hombre en el día a día. Situación que, con el paso de los años, ha fomentado el surgimiento de movimientos feministas, tanto radicales como moderados, que han tenido como consigna el acotar esa brecha ciertamente inequitativa. Y es quizás el inadecuado uso del lenguaje, para tratar de explicar o defender una causa, al confundir o mal utilizar cierta terminología.
Cada vez es más frecuente el confundir como sinónimos, la palabra igualdad con equidad. Cierto es que, hombres y mujeres son iguales por su valor como seres humanos, más fisiológicamente no somos iguales y nunca lo seremos, pues la naturaleza así lo ha querido. Por otro lado, en lo que refiere a la equidad es donde las diferencias son inexistentes, puesto que tal y como lo dice el diccionario de la Real Academia Española, en su acepción tercera de la definición de la palabra: Justicia natural, por oposición a la ley positiva.
Por eso mismo, el trato del hombre a la mujer y de la mujer al hombre, debe ser equitativo; ya que nuestra naturaleza racional, por nuestra propia condición humana, no distingue y no conoce diferencia alguna. El problema de ello radica, en las imposiciones culturales que de manera inconsciente asimilamos como verdades absolutas y nublan la realidad y la simpleza de las cosas.
Existe el día internacional de la mujer, por una sencilla razón: es para recordar cada año que algo seguimos haciendo mal, y que es probable que sea por omisión, otros quizá por acción, no hemos logrado mejorar como sociedad mundial. Pretextos y chivos expiatorios, siempre existirán, hasta que no afrontemos primero en lo personal, y luego en comunidad, nuestra culpabilidad y asumir la responsabilidad para reparar el daño y producir un cambio positivo.
Más allá de un cambio de actitud, lo que debemos lograr es un cambio de percepción, en aras a que ya no exista el día internacional de la mujer, puesto que no debemos celebrar ni a hombres ni a mujeres, debemos creer en que todas y todos somos seres humanos, con la misma dignidad, los mismos derechos, las mismas aspiraciones y por supuesto, los mismos sueños.