Ricardo Vargas

El pasado viernes, la ya tradicional conferencia de prensa matutina de nuestro presidente destacó por la polémica participación del periodista Jorge Ramos, quien hizo un par de preguntas y arrojó varios datos sobre homicidios en México. Ramos le preguntó al presidente que cuál sería su estrategia concreta a corto plazo para resolver el problema de inseguridad que desde hace varios años se vive en nuestro país, puesto que la recién aprobada Guardia Nacional tendría resultados en el mediano y largo plazo.

A esto, nuestro presidente respondió afirmando que están trabajando como nunca por resolver este tema y que incluso se ha empezado a observar desde el inicio de su sexenio una disminución en el promedio diario de homicidios y se ha revertido también la tendencia que se venía observando en años anteriores. Fue aquí donde no hubo un punto de acuerdo y donde regresó la famosa frase de “yo tengo otros datos”.

Jorge Ramos argumentó que en los primeros tres meses de la actual administración se han registrado en el país 8,524 homicidios dolosos, y que de mantenerse esta tendencia, el 2019 sería el año más violento en la era moderna de nuestro país. Frente a estos datos, Andrés Manuel aseguró que él tenía otra información y que la tendencia en homicidios había ido a la baja a partir de que él entró en funciones como presidente. Sin embargo, no se observa tal disminución en la tendencia, pues durante enero de este año se registró un incremento anual del 11.31% (respecto a enero de 2018) y en febrero se observó un incremento anual del 15.82% (respecto a febrero de 2018). Por otro lado, al cierre de noviembre 2018 (inicio de este nuevo sexenio) se habían registrado en el país 2,686 homicidios dolosos, mientras que al cierre de febrero 2019 (tercer mes del actual sexenio) se registraron 2,796 homicidios culposos. Vemos entonces que en ningún momento se ha registrado una caída en la tendencia, y evidentemente no se ha revertido.

Por otro lado, tampoco creo que la crítica de Jorge Ramos sea la correcta, pues no está del todo bien medir la evolución de la inseguridad con números absolutos. Es decir que si queremos medir los niveles de inseguridad a través del tiempo, deberíamos de incluir forzosamente en el análisis también a la variable poblacional. En un ejemplo sencillo, no nos dice nada comparar los 9 homicidios dolosos que hubo en Aguascalientes el mes pasado, con los 125 homicidios dolosos que hubo en la Ciudad de México también en febrero pasado. ¿Por qué? Porque los tamaños de las poblaciones son distintos.

De igual manera, la población total que había en nuestro país en 2006 fue diferente a la que hubo en 2012, y a la que hubo en 2018. En este sentido habría que analizar los datos de homicidios en relación con el número de habitantes, y la manera más común de hacerlo es medir las cifras “por cada 100 mil habitantes”. De acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (misma fuente que refirieron Jorge Ramos y López Obrador), en 2010 el número total de homicidios dolosos en el país fue de 20,143 personas, mientras que en 2016 fue de 20,547 personas. Podríamos decir entonces (siguiendo la lógica mostrada en la conferencia mañanera) que 2016 fue más inseguro que 2010.

Por otro lado, si incorporamos a este comentario la variable poblacional, el resultado es diferente. Utilizando proyecciones de población de Conapo, la población total en México a mitad de 2010 fue de 114.3 millones de habitantes, mientras que a mitad de 2016 la población fue de 122.3 millones de personas. Con esta información, si expresáramos el número de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, tendríamos una razón de 17.6 para el año 2010 y de 16.8 para el año 2016. ¿Cuál año fue más violento entonces?

Finalmente habría que tener en claro un par de cuestiones relacionadas con la interpretación de estos datos. En primer lugar, un incremento en números absolutos de homicidios nos dice realmente nada, pues podría darse el caso en donde los homicidios sí crezcan, pero a un menor ritmo que la población, y entonces no podríamos decir que hubo un incremento en los niveles de inseguridad. En segundo lugar, no es correcto decir que un problema de inseguridad nacional se ha resuelto sólo porque de un mes a otro la cifra de homicidios dolosos fue menor, pues se deben de tomar en cuenta factores de estacionalidad y temporalidad.

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@1ricardovargas