No hubo abusos, pero sí abusados durante en el Buen Fin. Rodrigo Infante de Alba Dávila, delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), reportó que se vigilaron 64 establecimientos, en los cuales no se identificó ninguna alteración abrupta o irregular en sus precios; para ello se hizo de manera previa un levantamiento de los precios que tenían exhibidos al consumidor, y se cotejó esa información con los precios exhibidos el pasado fin de semana, sin que se detectaran anomalías.
No obstante, apuntó que sí hubo fallos en el etiquetado de los precios, y los proveedores tuvieron que respetarlos, como el caso de una computadora que se vendió en 1,700 pesos –cuando su costo real era superior a los 40 mil pesos–, una motocicleta que se comercializó en 4 mil pesos, así como un termómetro digital que fue exhibido a un precio de un centavo, algo similar ocurrió con comedores, recámaras y salas.
El funcionario detalló que durante el Buen Fin se llevaron a cabo 172 asesorías, se atendieron 19 denuncias, y el monto recuperado en las conciliaciones a favor de los consumidores fue superior a los 285 mil pesos; añadió que la labor de la dependencia no termina ahí, pues ahora verificarán que se cumpla con los plazos de entrega y las garantías.
Finalmente, el delegado de la Profeco comentó que durante los monitores, algunos verificadores detectaron errores de etiquetado, mismos que se hicieron saber a los proveedores para que tomaran todas las medidas necesarias y modificaran la información exhibida, antes de que cualquier consumidor reclamara ante esta situación.