El procurar una muerte digna no debe entenderse como eutanasia, ya que esta última está prohibida y es un delito que se castiga con cárcel, comentó el notario Luis Perales de León, quien consideró fundamental que las autoridades de salud difundan el contenido de la Ley de Voluntad Anticipada, para que la población sepa que hay la alternativa de renunciar a la obstinación terapéutica.

Interrogado sobre la importancia de que en la campaña que promueven en septiembre, como Mes del Testamento, se incluya también el “Testamento de Vida”, es decir que se dé a conocer la elaboración del Documento de Voluntad Anticipada; el presidente del Colegio de Notarios, opinó que debe analizarse esta opción para ver qué enfoque podría dársele, porque si hay renuencia para hacer un testamento de bienes, el tema de la etapa terminal de un enfermo pocos los quieren abordar.

No obstante, consideró importante que se difunda el contenido de la Ley de Voluntad Anticipada, para que la gente sepa que existe tal alternativa, y que desde ahorita pueden dar indicaciones de cómo quieren ser tratados ante una eventualidad.

Hay dos vías para tramitar el Documento de Voluntad Anticipada (DVA), ante notario público o ante el personal de salud, en el entendido de que los hospitales cuentan con el formato que habrá de firmar el paciente en etapa terminal o algún familiar.

En abril del 2009, entró en vigor la Ley de Voluntad Anticipada para el Estado de Aguascalientes, y el trámite puede solicitarlo cualquier persona en pleno uso de sus facultades mentales, que padezca una enfermedad avanzada, progresiva, degenerativa, incurable, irreversible y mortal; también puede hacerse anticipadamente.

“La persona puede rechazar un determinado tratamiento médico, que propicie la obstinación terapéutica, entendida ésta como utilización innecesaria de los medios, instrumentos y métodos médicos, para mantener vivo a un enfermo en etapa terminal”.

El Documento debe registrarse en la Unidad Especializada de Voluntad Anticipada del ISSEA, para los efectos a que haya lugar; y únicamente podrá ser revocado por el signatario del mismo en cualquier momento. “Todos tenemos derecho a una muerte digna, a una agonía no prolongada, a la asistencia mínima necesaria”, concluyó.