Mientras que en el Poder Legislativo, tanto federal como local, se autorizaron la reelección y en ella trabajan para el año próximo, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE) promueve una reforma para que no exista esta figura con el titular de este organismo.

Es así que sepulta que a futuro surja algún intento de seguir al frente, como se pretendió en la pasada administración y lo cual se evitó con el cierre de filas de la mayoría de los magistrados que consideraron necesaria la oxigenación en el mando.

El presidente del STJE, Juan Manuel Ponce Sánchez, destacó que el periodo de cuatro años en el cargo es más que suficiente para llevar a cabo los trabajos correspondientes y las adecuaciones jurídicas que permitan mejorar la atención que espera la ciudadanía.

Es una decisión que en mucho enaltece al Poder Judicial al demostrar que la posición que ocupa el presidente está más allá de los reflectores y llegado el momento será otro magistrado el que asuma el encargo, con la obligación de mantener la posición fuera del ámbito (y el vaivén) político. Cuando se está en dicho puesto recibe toda clase de cumplidos, lo que en otros niveles llega a “marear”, pero no en el caso de los magistrados, que como expertos en materia de leyes saben el lugar que ocupan.

Para concretar este procedimiento se elabora un estudio para reformar la ley orgánica del Poder Judicial, en coordinación con el Congreso del Estado y el Poder Ejecutivo, que también incluya el nuevo sistema de oralidad familiar, laboral y civil, con lo que estará a la par de las nuevas condiciones que hay en la impartición de justicia.

En lo que no está de acuerdo Ponce Sánchez es en la autonomía de la Sala Administrativa y Electoral (SAE) y tampoco que se integre al pleno del STJE, ya que hacerlo representaría aumentar los costos, sin embargo no se cierra a la petición que públicamente presentaron sus integrantes, por lo que debe discutirse si conviene esta medida y cuáles serían sus alcances; pero si es lo contrario informar el porqué se desecha.

En agosto pasado los magistrados que forman la SAE, Rigoberto Alonso Delgado, Enrique Franco Muñoz y Alfonso Román Quiroz, establecieron que en la actual estructura se vulnera la Constitución General de la República y atenta contra la independencia judicial del Estado, por lo que debe producirse un cambio. Plantearon que debe seguirse el ejemplo de Campeche y Baja California Sur, entre otros, donde se ha dado ese acceso.

En Aguascalientes la Sala Administrativa forma parte del Tribunal de Justicia y según señalan sus componentes, de forma irregular depende administrativamente de las otras dos salas, lo que significa que son “magistrados que administran a otros magistrados”, lo que es una anomalía ya que en ningún lugar del mundo un juez administra a otro, por lo que aquí se rompe el principio de independencia judicial.

Juan Manuel Ponce Sánchez señaló que no hay razón lógica ni jurídica para que se logre ese propósito, además que argumentarlo después de cinco años carece de legalidad. Es lejano que la SAE pase a formar parte del pleno del STJE, en todo caso los magistrados del Supremo Tribunal serán los que decidan si procede, pero la experiencia en los estados donde se ha implantado ha resultado muy costosa para el erario, ya que se tiene que crear un nuevo aparato burocrático para su operatividad, por ello la objeción del presidente del Poder Judicial.

APRIETE DE TUERCAS

Cada vez que se registra una renuncia o un cese de algún funcionario surgen toda clase de comentarios a favor y en contra, donde los que se van buscan justificar la salida y quien los dejó fuera sólo observa las reacciones ya que no tiene porqué dar cuentas de su proceder.

Así ha sido desde que María Canica andaba por estos andurriales y que no cambia porque es una norma no escrita que se cumple a cabalidad. Con estas actitudes se produce algún ruido y que al paso de los días deja de ser tema.

Por ahora, de las cuatro bajas que hubo el pasado final de semana en el Ayuntamiento de Aguascalientes, la que centró la atención fue la de Héctor Eduardo Anaya Pérez, quien fuera titular de la Secretaría de Servicios Públicos.

Al igual que otros él formó parte de la “herencia” que recibió la alcaldesa Teresa Jiménez de su antecesor Juan Antonio Martín del Campo, por lo que una vez cumplidos ocho meses debió considerar que ya era tiempo de que llegue alguien más cercano a su forma de trabajar.

La labor de Anaya estuvo bajo el escrutinio público en el último semestre de 2016, al presentarse irregularidades en el servicio de limpia y alumbrado, principalmente, lo que siempre atribuyó a la insuficiencia de equipo o el que había presentaba problemas por averías en los camiones recolectores, y en el caso del alumbrado había robos de cable, además que por cuestiones de la naturaleza quedaban en penumbras varias calles.

Con la nueva administración crecieron las quejas de los ciudadanos, llegándose a considerar que la falta del encendido público estaba programada por sectores con fines de ahorro, ya que uno o dos días era en una o dos cuadras y luego en otras, en tanto había contenedores de basura a su máxima capacidad.

Ante tanto desbarajuste, Héctor Eduardo Anaya declaró el 10 de mayo, durante el miércoles ciudadano, que no tenía la mínima intención de dimitir, aun cuando aceptó que todos los funcionaros firmaron al inicio del gobierno municipal su renuncia, misma que se haría efectiva en el momento que lo considere oportuno la alcaldesa.

Ese “momento oportuno” fue la semana pasada al nombrar en su lugar a Rodolfo Téllez Moreno, que hasta el año pasado fue presidente del comité municipal del PAN, cargo que alternó como vocero de la campaña de la entonces candidata Teresa Jiménez.

Anaya por su parte puede incorporarse a la pre-pre-precampaña de su jefe Juan Antonio Martín del Campo, que aspira a ser candidato a senador, posición que asegura “se la deben” luego de que en 2016 declinó ser abanderado a la gubernatura, no obstante que era quien tenía mayores preferencias.

Es una jugada de varias bandas la que dispuso Teresa Jiménez, al remover al secretario de Servicios Públicos, más proclive a Martín del Campo que a ella, colocar a un alfil que le responda ante todo en los meses que restan del año y poner la mesa a modo para estar en la antesala de la Senaduría, que de alcanzar la pondría en un sitio inmejorable para 2022.

Lo único que resta es seguir de cerca el quehacer de Téllez para definir si fue capaz de terminar con la irritación social.

HASTA LUEGO

Arropado por sus seres queridos, sus amigos y compañeros de trabajo ayer rindió tributo a la Madre Tierra el periodista Pedro Fernando Lozano Galindo. Terminó su tránsito por este mundo, un camino que todos los seres humanos están llamados a recorrer, pero al que hay resistencia en aceptarlo cuando alguien tan íntimo se va, sin embargo queda el consuelo que en apego a la creencia cristiana entró a una nueva vida al ser llamado por el Creador para tenerlo a su lado. Es difícil aceptar un hecho consumado, pero es una realidad, por lo que sólo resta recordar su ejemplo, su facilidad para la entrevista y destreza en la redacción y el reportaje, pero por encima de todo su entrega sin límites a la familia. Que sus allegados se sientan orgullosos del respeto y el cariño que inspiraba, cualidades que fueron innatas en él y que supo transmitir a cada uno de los que tuvieron una relación familiar, de trabajo o amistad.