Exhorta el padre Carlos Alberto Alvarado Quezada, a no asumir una conducta “grinch” durante la Navidad, ya que es época de paz, felicidad y acompañamiento. “Es importante decorar el arbolito, pero más importante aún es colocar el nacimiento y enseñar a los niños su significado”.
Resaltó que hay que convivir con la familia, los amigos y los vecinos; así como visitar orfanatos y asilos de ancianos, para saludar a los olvidados, llevarles un pequeño regalo, o simplemente darles un abrazo y dejarles los mejores deseos.
“Hay que compartir con el que menos tiene, porque la indiferencia es el peor pecado que puede cometer una persona; no hay que desentendernos de la realidad y compartamos lo que tenemos con los más pobres”, expresó el sacerdote.
Asimismo, advirtió que la sociedad vive atrapada en un espiral de consumismo, pues a la gente le gana la emoción, no mide las consecuencias y gasta más de lo que tiene o puede pagar; hay urgencia innecesaria de comprar regalos, de quedar bien con determinadas personas y a veces, se deja en segundo término a la familia.
“Los comercios nos llevan la delantera, todavía no llega la Navidad y ya inició la venta de Roscas de Reyes, y lo más sorprendente es que la gente las compra y vuelve a hacer lo mismo en enero”, añadió.
Explicó que el primer domingo de Adviento, refiriéndose al pasado tres de diciembre, es el primer día del Nuevo Año Litúrgico para la Iglesia Católica y en esta ocasión, en el Evangelio (Marcos 13,33-37), Jesús anima a los fieles a “estar atentos y vigilar”.
Comentó que las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación a estar vigilantes para cuando venga el Señor. Por ello, es importante que en las familias se haga un propósito que les permita avanzar juntos en el camino hacia la Navidad.
“Es un momento propicio para que los miembros del hogar comiencen a revisar las relaciones familiares y terminar pidiendo perdón a quienes se ha ofendido, así como dándolo a los demás. Esto debe ser el principio de un año renovado en el que se buscará seguir creciendo en un ambiente de armonía y amor familiar, lo cual también deberá extenderse a los demás grupos con los que cotidianamente uno se relaciona, ya sea en la escuela, el trabajo o el vecindario”, expresó el vocero de la Diócesis.
Finalmente, recordó que el Año Litúrgico es el conjunto de las celebraciones con las cuales la Iglesia conmemora anualmente el misterio de Cristo, y el tiempo de Adviento, que es el primer período de este Año, tiene una duración de cuatro semanas, prolongándose hasta el 24 de diciembre.

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