A dos días de haber iniciado una huelga de hambre, como un movimiento de resistencia pacífica para que la empresa concesionaria del agua en Aguascalientes, Veolia, escuche a la población afectada por sus abusos, Netza Ventura se mantiene firme en atender y representar a quienes sufren el embate de ver violentado su derecho humano al vital líquido.
El candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Aguascalientes aseguró que se siente bien físicamente, pero sobre todo con el ánimo renovado con la respuesta de la gente que se siente escuchada y representada, así como por avances alcanzados.
En entrevista, explicó que la concesionaria anunciaría descuentos en breve, sin embargo, dejó en claro que eso no es suficiente porque no se trata de favores ni dádivas, sino que se garantice buen servicio, cobro justo y apego estricto a su responsabilidad.
Recordó que desde el primer minuto de su campaña electoral clausuró simbólicamente a Veolia por el mal servicio que da al pueblo de Aguascalientes, plagado de violaciones flagrantes al derecho social de tener acceso al agua, aun a costa de problemáticas de salud.
Recalcó que ante la falta de respuesta, tuvo que llegarse a la resistencia pacífica a través de la huelga de hambre que cumple a las puertas de Palacio Municipal, y la respuesta de la gente no se ha hecho esperar; “es mi ánimo para seguir adelante”, agregó.
Netza Ventura mostró a El Heraldo el cúmulo de documentos de personas que se han acercado apoyando su causa y expresando la situación difícil que atraviesan por cobros abusivos, facturación de aire, que están sin alcantarillado y en general, sin agua, los ricos y pobres.
Expuso que el desafío es visualizar y concientizar que es un problema social, no político, de personas que padecen robo en despoblado por parte de una empresa a la que el área reguladora, que es el Municipio, no ha puesto en orden.
“De tal manera que la lucha permita quitar ese lastre que representa para Aguascalientes el mal servicio de agua potable con que cuenta, aunque los detractores quieran desacreditar este movimiento”.
Finalmente, reiteró que el movimiento es de responsabilidad social, no de política, y el llamado a la empresa concesionaria es a que haga su trabajo, que respete el derecho humano al vital líquido y satisfaga en todos sus ámbitos a la población, “porque para eso está contratada y para eso se le paga”.