Los indicadores de demografía económica, que miden la esperanza de vida de los negocios, tienen comportamientos diferentes por sector de actividad.

En el manufacturero, 7 de cada 10 negocios llegan con vida al cumplir el primer año; en el comercio y servicios, 6 de cada 10 que ingresan a la actividad económica.

Los negocios manufactureros son los que tienen mayor esperanza de vida al nacer, nueve años y medio por vivir en promedio; le siguen los servicios privados no financieros con ocho años; los de mayor volatilidad son los comerciales con 6.6 años de vida.

En promedio general, de los tres sectores en conjunto se estima en 7.7 años de vida al nacer, con datos del INEGI.

El comportamiento es diferente de acuerdo al tamaño de los negocios, de ahí que la probabilidad de muerte es mayor, conforme los negocios son más pequeños.

En los que tienen de cero a dos empleados, cuatro de cada diez negocios muere durante el primer año de vida y su esperanza de vida al nacer, es de casi siete años.

Esta probabilidad decrece conforme las unidades económicas son más pequeñas y la esperanza de vida del negocio tiene un comportamiento creciente conforme aumenta el tamaño.

El principal problema de que una empresa no se sostenga ni logre consolidarse es de tipo administrativo, y por consecuencia financiero; entre más pequeñas el manejo es más rudimentario, de ahí que antes de abrir un negocio, el interesado debe conocer el mercado del producto o servicio a ofrecer, capacitarse previamente y evitar en lo posible, márgenes de error que pueden llevarlo al colapso.

Hay quienes buscan autoemplearse, pero sin una meta definida, sin método a seguir; sin los conocimientos técnicos básicos para el manejo de un negocio, entonces las probabilidades de no durar, crecen.

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