Necaxa no contaba con que su mejor aliado fuera Santiago García, que anotó un vistoso autogol que se convirtió en el único tanto del partido, proclamando campeones a los Rayos del Necaxa.
Un centro al área fue desviado con el pie lo suficiente para techar a Alfredo Talavera, quien ya sólo vio pasar el balón hacia su arco, impávido, sin poder hacer nada.
Fue la única manera de que el esférico terminara en el fondo de las redes.
Aunque el Toluca tuvo las suyas, ya que el 9′ Luis Quiñónez mandó su tiro por encima.
La respuesta albirroja llegó poco después, y al 20′, los hidrorrayos se volcaron sobre la meta de Talavera, que tuvo que emplearse a fondo.
El guardavallas mexicano achicó cuanto pudo y se estiró cuan largo es para tapar un disparo a quemarropa de Carlos González, quien recibió un pase de un soberbio Brayan Beckeles.
Al delantero guaraní le llegó el balón completamente solo porque Osvaldo González se pasó de largo al intentar rechazar.
Los defensas centrales González y García batallaron para frenar a los hidrorrayos, que tuvieron en González un auténtico dolor de cabeza.
Y además, los escarlatas sufrieron con el lateral por derecha Aldo Benítez, quien fue el elegido para cubrir la baja del suspendido, pero experimentado, Rodrigo Salinas.
Sólo por medio del balón parado fue como los choriceros pusieron a sufrir al local, en el segundo tiempo, cuando García logró marcar al 73′, pero estaba en posición adelantada.
Y es que de poco sirvió que Rubens Sambueza corriera por aquí y por allá, y ni el renacido Ángel Reyna, quien ingresó al 57′, logró modificar el rumbo del partido.
Del otro lado, Ignacio Ambriz también lo intentó, con el ingreso de Martín Barragán, pero el intrépido ariete fue derribado a punta de infracciones.
Pero como ninguno de los 2 equipos metió el acelerador, García se avivó y terminó por colar el balón en su arco, siendo este error el que marcó el rumbo del encuentro.
El central se dobló en el suelo, con las manos en el rostro mientras el Estadio Victoria se volvía un huracán de festejos.
El Toluca soñaba con el doblete y lo dejó ir, mientras que Necaxa volvió a saborear algo en Primera División, tras ganar el título de Liga en el Invierno 1998.