Mircea Mazilu

El tema de los nacionalismos y los separatismos ha sido uno de los que más difusión ha tenido en los medios de comunicación en los últimos tiempos. Puede que este problema esté tomando cada vez más fuerza e intensidad, no obstante lo cierto es que ha existido desde el surgimiento de las mismas naciones, entendidas éstas como unas comunidades políticas soberanas con unas fronteras definidas y cuyos miembros participan activamente en su gobierno.

La formación de las naciones es un proceso muy largo, que inició en el siglo XVIII, como resultado de la Ilustración y la Revolución Francesa, y acabó en la segunda mitad del siglo XX, cuando concluyó la descolonización y cayó la Unión Soviética. En estos dos siglos de historia aparecieron la mayoría de las naciones que hoy existen en todo el mundo. No obstante, desde su nacimiento éstas contenían dentro de sus fronteras grupos de personas con culturas, etnias, religiones o intereses diferentes al de la mayoría de sus conciudadanos.

Ante el temor de que estos grupos reclamaran una posible separación, los gobiernos trataron de integrarlos en la nación por medio de la concesión de derechos y libertades o a través de la represión y el castigo. Sin embargo, muchas veces esto no apaciguó los deseos de segregación de las minorías, sino más bien los estimuló. De esta forma nacían las luchas nacionalistas y separatistas de pequeñas regiones dentro de diferentes países, un problema que continúa hasta nuestros días.

En los últimos tiempos han destacado los movimientos independentistas o separatistas de Escocia, en el Reino Unido; Flandes, en Bélgica; Córcega, en Francia; País Vasco y Cataluña, en España; Véneto y Lombardía, en Italia; Baviera, en Alemania; Daguestán y Chechenia, en  Rusia; Donetsk y Lugansk, en Ucrania; Transnistria, en Moldavia; Kurdisán, en Próximo Oriente; Taiwán y Xinjiang, en China; y Quebec, en Canadá, por mencionar sólo algunos de los que más eco han tenido.

Uno de los movimientos independentistas más importantes en la actualidad es el de Cataluña. Situada en el nordeste de España, esta comunidad autónoma es una de las más pobladas y productivas de todo el país. En el siglo XII el condado de Barcelona se unió con el reino de Aragón, dando lugar a la formación de la Corona de Aragón. Como consecuencia del matrimonio entre los Reyes Católicos, Isabel  y Fernando, se unían las coronas de Castilla y Aragón (1476). A pesar de esta alianza, las antiguas instituciones políticas y los fueros locales de Cataluña se conservaban. Sin embargo, serían suprimidos tras la finalización de la Guerra de Sucesión Española (1714), siendo considerado este suceso como una de las causas del surgimiento del futuro movimiento independentista en esta comunidad.

Se considera que éste nació a finales de la década de 1880, en el seno de la publicación periódica denominada “Renaixensa”, llegando a tener un gran impulso a principios del siglo XX. No obstante, con las dictaduras de Primo de Rivera (1923-1930) y Francisco Franco (1939-1975) el movimiento sufriría una dura persecución y represión, desapareciendo en buena parte de la vida política española por decenios. No sería hasta finales de la década de 1970 cuando reapareció de nuevo.

Pero sin lugar a duda, fue en los últimos años cuando se intensificaron los intentos de emancipación en la comunidad. En noviembre de 2014 se celebró el “proceso participativo sobre el futuro político de Cataluña”; en septiembre de 2015 se llevaron a cabo “elecciones plebiscitarias” referentes a la soberanía; en octubre de 2017 se realizó un “referéndum sobre la independencia” y se aprobó la declaración unilateral de la misma. Sin embargo, en todos los casos el gobierno español se negó a escuchar y aceptar el deseo de los catalanes, enjuiciando a los principales autores de este proceso.

A fecha de hoy, las protestas siguen y quién sabe cuánto durarán. Pero la verdad es que, desde que aparecieron, las naciones nunca dejaron de multiplicarse.

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