Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Ya se insinúa el verano; ya merodean en el aire, perezosas, rebaños de nubes que anuncian la temporada acuosa, y con ella, también, el cierre de ciclos, particularmente los escolares. Los niños pasan de año; los jóvenes de semestre, y en la cúspide del ciclo escolar; aquella a la que muy pocos llegan, están los exámenes de grado.

El jueves pasado, sin ir más lejos en el calendario, asistí al examen de doctorado en Estudios Socioculturales del Departamento de Historia de la UAA, de la maestra Karla Julissa García Valdez, quien defendió su trabajo “Génesis y desafíos del proyecto museístico de Aguascalientes. Reinvenciones desde lo local”.

García Valdez pudo acceder al doctorado gracias a una maestría en Arte por la misma universidad, habiéndose titulado con un trabajo denominado “La vida virtual de la obra de arte”. Así que sabe de qué van estas cosas…

En este nuevo trabajo buscó “comprender el origen de los museos José Guadalupe Posada, Museo de Aguascalientes y Museo de Arte Contemporáneo No. 8, conocer quiénes han participado en definir sus directrices y cómo funciona el proyecto museístico aguascalentense”, un tema que me parece de lo más relevante e interesante, y ante el cual comenzaría preguntándome: ¿pero existe un proyecto museístico en Aguascalientes?

El asunto es relevante por lo trascendental que puede –debe– ser para una sociedad contar con uno o más museos. Pero antes de entrar en las argumentaciones de la flamante doctora cabría preguntarle a usted, estudiado lector –me pregunto yo–: ¿cómo anda de museos? Es decir, ¿ha visitado alguno de estos establecimientos este año; conoce los establecimientos que existen en Aguascalientes? ¿Todos, alguno, ninguno? Porque luego encuentra uno personas que conocen el Louvre de París, pero no el Guadalupe Posada, del merito Aguascalientes.

Estos cuestionamientos son sugeridos por el hecho de que por desgracia no tenemos una cultura museística; ir a los museos no está entre nuestras prioridades, como sí lo está el comer fuera, ir de antro, al cine, a misa, de compras, deambular en los centros comerciales, pero no al museo. Desde luego no es posible generalizar semejante afirmación. Prueba de ello son los llenos que registran las actividades artísticas dominicales en estos espacios, o las inauguraciones de exposiciones. Pero a final de cuentas son excepciones, e incluyen el gancho del grupo musical y/o dancístico, o el vino de honor que se ofrece en las segundas.

No vamos al museo, pero sí nos llevan, y de ahí el intenso programa de visitas guiadas que se lleva a cabo, y que ya es un buen comienzo; por lo menos con los niños.

En fin. Comienzo con la palabra: museo. Según diccionario de la RAE, el término procede del latín musēum ‘lugar consagrado a las musas’, ‘edificio dedicado al estudio’, y este del gr. Μουσεῖον Mouseîon .Entonces, el museo es, entre otras cosas ese Lugar en que se conservan y exponen colecciones de objetos artísticos, científicos, etc.”

Desde luego la doctora García Valdez se pregunta por qué es importante estudiar estas instituciones, y se contesta: “porque son referentes primordiales de nuestra cultura, el resultado de innumerables decisiones”, que incluyen desde lo que se va a exponer, qué se va a considerar como arte y/o representativo de nuestra cultura, cuál es su importancia, qué información acompañará a estos objetos, cómo se presentarán, etc.

Entonces, digo yo, el museo nos retrata, nos devuelve una imagen de lo que somos, estilizada y quizá por momentos mentirosa pero, en última instancia somos nosotros, nuestros sueños, nuestras pesadillas, nuestros sentimientos.

Dice la doctora que los museos de Aguascalientes no tienen directrices propias, sino aquellas que les dicta el Gobierno del Estado, pero no crean para ellos una organización interna, reglamentos, etc., y sin embargo Aguascalientes cuenta con una larga tradición museística, que se remonta al Salón de Exposiciones que se construyó en el lado sur del templo de San Marcos, y que durante décadas fue el corazón de la vida artística de la Feria de San Marcos.

Este es el punto de partida de un trabajo que en su desarrollo explica cómo es que surgen estos museos, qué motivaciones tuvieron sus creadores, para, al final, analizar retos a los que enfrentan actualmente, así como algunas propuestas que incrementan el mejoramiento de estas valiosas instituciones.

Mucho más podría decirse, tanto sobre los museos de Aguascalientes como sobre este trabajo, pero es momento de concluir. Yo lo hago con una cita que la doctora García incluye en su trabajo, de la autoría del doctor Jesús Díaz de León, nuestro paisano, que sostuvo un gran interés por estos organismos, y que da cuenta de por qué los museos son importantes para las sociedades; para nosotros. Y dice: “carecemos de un museo de Bellas Artes, como carecen igualmente todos los Estados de la Federación, donde se pudiera formar poco a poco el gusto de cada generación, y que por la ley fisiológica de la costumbre acabamos por encontrar bello hasta el cromo más insignificante o el muñeco menos proporcionado, por la sencillísima razón de que faltando el término de comparación, el gusto degenera, y al degenerar, se pierde por completo el sentimiento estético para apreciar la belleza.” (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).