Por J. Jesús López García

El Museion, Musaeum o Museo de Alejandría, templo dedicado a las nueve musas hijas de Zeus y de Mnemósine en la ciudad de Alejandría, fundado por Ptolomeo I Sóter (367 a. C-283 a.C.), donde se practicaban las artes y las ciencias cultivadas en la Antigüedad -desde la historia, la poesía y la danza, hasta la astronomía y las ciencias exactas-, fue el modelo que después daría nombre a los museos modernos.

Se referían por artes a disciplinas que no incluían en ese momento a algunas de las llamadas Bellas Artes desde el Renacimiento, como la Arquitectura, la Pintura o la Escultura; para la exhibición de la pintura se disponía de las pinacotecas y para la escultura a las gliptotecas. Estos últimos espacios se unieron a las salas museísticas contemporáneas para establecer la clasificación actual de los museos donde se ha diversificado a tal punto su programa curatorial que en nuestros días ha establecido una amplia variedad de modalidades no solamente de exhibición sino también de usos, pues los museos actuales no solamente invitan a apreciar, pues la interacción con ellos es cada vez más intensa.

La exhibición museográfica ha variado con el tiempo, como lo han hecho los lugares dispuestos para ello. El Museo del Louvre dispuesto en el Castillo de Louvre, un palacio del clasicismo barroco francés del siglo XVII, sirvió como una inmensa galería que abrió su colección en el siglo XVIII para aprecio y estudio de los pintores e intelectuales de su momento. El diseño de la exhibición funcionaba más como un gran depósito sin ningún trabajo curatorial. Pero poco a poco, conforme los contenidos e interpretaciones de las colecciones fueron cobrando una vida propia -más allá de la presencia física misma de la obra-, el diseño de los espacios contenedores fue siendo más cuidado y especializado.

Actualmente, siguiendo el camino de la adaptación del Museo del Louvre en París, del Museo Nacional del Prado en Madrid o del Hermitage en San Petersburgo, Rusia, hay una gran gama de adecuaciones interesantes como la de una fábrica de la empresa Nabisco para presentar arte contemporáneo -Museo Dia: Beacon-, caso similar con el Museo Espacio de Aguascalientes, o la de la antigua cárcel de la ciudad de Zacatecas que ahora alberga al Museo Arte Abstracto “Manuel Felguérez”, que además tiene una de las mejores colecciones de arte abstracto de nuestro país, o bien, nuestro Museo de Aguascalientes, que funge como tal tras ser la sede de la Escuela Normal del Estado y que ahora tiene exhibición permanente de obra de Saturnino Herrán (1887-1918) y de Jesús F. Contreras (1866-1902).

En otra vía están los museos diseñados como tales desde un inicio tal y como sucede con la neoclásica Gliptoteca de Munich por el arquitecto Leo von Klenze (1784-1864), los Guggenheim, el de Nueva York por el arquitecto Frank Lloyd Wright (1867-1959) o el de Bilbao por el arquitecto Frank Gehry (1929-), y algunos pequeños como el The Menil Collection de Texas por el arquitecto Renzo Piano (1937- ) o el Museo de Arte Kimbell por el arquitecto Louis I. Kahn (1901-1974), entre muchísimos más que actualmente son parte de los atractivos intelectuales, artísticos y turísticos en las ciudades de todo el mundo.

Parte de la diversidad de los museos actuales son los dedicados a las ciencias y al esparcimiento lúdico-científico. Como se mencionó, el Museion de Alejandría también albergaba actividades científicas -más que exhibiciones-, por lo que la actividad en sí no es novedad, pero sí lo es el público al que están dedicados esos espacios: los niños. El sector infantil representa en países como el nuestro una población enorme a la que hay que dirigir esfuerzos educativos, formativos e intelectuales más allá de la experiencia académica tradicional, en ese sentido museos como el Descubre, proporcionan posibilidades más ricas para acceder a un conocimiento complementario de la ciencia en un ambiente amable revestido del atractivo del juego.

El Descubre. Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología, es parte de la zona delimitada por el Parque Héroes Mexicanos, el más grande de la ciudad de Aguascalientes, y que además cuenta con el teatro más importante del estado del mismo nombre -al menos por su capacidad y por el tipo de eventos que pueden llevarse a cabo en él-. El Museo Descubre posee una planta circular que encierra un espacio que se abre al patio dominado por una velaria que organiza de manera concéntrica las dependencias del edificio. Su perfil dominado por macizos en los que se encuentra el acceso con vidrios. Presenta en su extremo norte la geoda de la sala cinematográfica de 360º, que sirve para exhibir cintas en un formato envolvente. El edificio es sobrio en su contemporaneidad arquitectónica, diferente de los museos tradicionales en su invitación al juego y a la actividad infantil, a los que ofrece espacios dinámicos, aptos para la espontaneidad de la exploración innata en los niños.

Indudablemente, éste forma parte importante de la tríada de conjuntos que se encuentran en el sur de la ciudad aguascalentense: el INEGI, el Teatro Aguascalientes y el Descubre.