El empresario Humberto Martínez Guerra, lamentó la decisión que tomó la alcaldesa Tere Jiménez, de revocar la concesión a CAASA en cinco años, ya que pone en riesgo la operación del servicio; considera que no pensó en la siguientes generaciones, sino en su carrera política, ya que esa “bandera” le redituará mucho para reelegirse.

Advirtió que de antemano se sabe que el gobierno es mal administrador de servicios y el agua es un recurso elemental que para suministrarlo, se requiere de gente especializada, lo que no tiene la administración municipal.

De no renovarse la concesión o no contratar otra empresa, en cinco años empezará una situación caótica, porque el Ayuntamiento no tiene capacidad técnica para hacerse cargo del servicio.

La gente piensa que municipalizándose el servicio, todo será “color de rosa” y que además no se cobrará el servicio, lo que no es posible.

No hay duda de que hay muchas quejas contra CAASA, por deficiencias en el servicio, por abusos en el cobro, principalmente al facturarse aire por agua, pero el problema no es la empresa, sino del patrón, que no supo “apretarle las tuercas”, refiriéndose al ayuntamiento.

CCAPAMA, como organismo rector del agua, oportunamente debió aplicarle las sanciones correspondientes por las deficiencias reportadas, pero se hizo cómplice de la concesionaria o al menos, la dejó que hiciera de las suyas; no hubo mano dura para exigirle un buen servicio.

A CAASA le faltó un patrón exigente, que pretende solucionar el problema, quitando a la concesionaria del camino, sin mediar las consecuencias futuras, porque la alcaldesa ya no estará en el puesto, aunque se reelija, heredará los problemas a sus sucesores.

Martínez Guerra insistió en que la solución no está en la municipalización del agua, sino en la firmeza con que se deben hacer cumplir las obligaciones de la concesión.

Incluso, el servicio de limpia, también debe privatizarse, sin dejar que la concesionaria respectiva, actúe a su arbitrio.

Cuestionó el que para la alcaldesa sea más importante sacarle ventaja a este tema, que el bienestar de la población.

Dejó en claro no estar a favor de CAASA, pero si no se le exige, que se busque otra concesionaria, ya que el municipio no tiene capacidad para brindar el servicio, y habrá más complicaciones que beneficios, reiteró.