Gerardo Muñoz Rodríguez

Nos encontramos a tan solo ocho días de que comience la mayor fiesta de los aficionados al balompié. En esta ocasión, la nación comandada por Vladimir Putin, albergará por 31 días, a millones de aficionados de todas las nacionalidades, siendo indistinto si su patria compita o no.

La justa mundialista, está conformada por 32 países, los cuales son divididos en ocho grupos. Las siete mejores naciones, en base al ranking de la FIFA, son los ubicados como cabezas de serie, dejando al resto divididos en tres bombos, para proceder a sortearles su estancia en determinado grupo. La cabeza de serie restante, es asignada al país que acoge el evento.

De esta forma, se busca lograr que las potencias en el ámbito, se enfrenten lo más adentrado posible, con la finalidad de garantizar la calidad del nivel futbolero de las últimas rondas. Conforme se vaya avanzando en la competencia, además de otorgar alegrías a sus compatriotas, cada nación va incrementando un aliciente, al cual pocos se pueden negar: dinero. Según datos de la propia Federación de Futbol, se repartirán alrededor de 400 millones de dólares entre todos los participantes. (El 10 por ciento será para el campeón).

Aprovechando el momento que viviremos, qué pasaría si tomáramos como base este acomodo de los 32 países y en lugar de medir su rendimiento futbolístico, evaluáramos su desempeño económico. ¿Qué nación resultaría la campeona mundial? Veamos.

Para la fase de grupos, se tomarán como medición su balanza de cuenta corriente, expresado como porcentaje de su PIB y el porcentaje acumulado de su crecimiento económico para el bienio 2016-2017. A la suma de esta, conforme se vaya avanzando, se le aumentará o restará, una determinada variable macroeconómica, con lo que hará más compleja la competencia y logrará depurar a países que solo, teniendo un variable positiva, se logren colar hasta las rondas finales. La selección de las variables, busca ampliar, en la mayor medida posible, el impacto en el desarrollo económico de cada país.

Veamos un ejemplo.

El país anfitrión, tuvo un crecimiento acumulado en los dos años previamente comentados, de 1.2 por ciento. Así como un superávit de 2.6%, en relación con su PIB, en su balanza comercial. Con esto, para el ciclo de grupos, Rusia estaría alcanzando un total de 3.8 por ciento. Esta sumatoria, en caso de encontrarse en los primeros dos lugares de su grupo, lo haría acreedor a lograr avanzar a la siguiente fase del mundial de economía.

Para la siguiente ronda, la de octavos de final, a la sumatoria conseguida en la etapa de grupos, se le disminuirá el alza generalizada de los precios de cada país, al cierre del 2017.

En caso del ejemplo previo, Rusia alcanzaría el total de 1.3 por ciento, ya que su inflación cerró, en 2.5 por ciento. En caso que algún país cuenta con una deflación en su economía, las reglas matemáticas sumarían la cantidad al momento de querer restarla; en dicho supuesto se aplicará una sustracción de 5 por ciento. Esto ya que una deflación es sinónimo de una caída en la producción del país, lo cual no necesariamente es positivo para la economía de una región.

Para los países que logren situarse en el siguiente espacio, el famoso quinto partido, tendrá como complemento la variable del desempleo. Esta variable resulta de suma importancia en el desarrollo de un país, es ya que, a menor nivel de desocupación de la Población Económicamente Activa de un país, se presenta una correlación positiva con una mayor tasa de crecimiento económico. Por tal motivo, entre más alta sea su tasa de desempleo, mayor será su impacto; esta variable resta el acumulado por cada país.

La Federación Rusa, cuenta hasta el momento con 1.3 por ciento, acumulado en las fases anteriores; el cierre de su tasa de desempleo alcanzó los 5.3 por ciento en el 2017. Lo dejaría con un porcentaje negativo para las semifinales: -4 por ciento.

Para la penúltima etapa del torneo, donde se encuentran las cuatro mejores economías de las 32 mundialistas, se añade la variable de la Tasa de Interés Real. Esta se obtiene disminuyendo de la tasa de referencia de cada país, su tasa de inflación. El comportamiento de esta tasa, resulta fundamental para poder evaluar la política monetaria y sus impactos en la inflación, el tipo de cambio o inclusive en la misma producción. Este porcentaje reducirá el acumulado de los países participantes en esta fase.

Rusia cuenta con una tasa de interés real de 4.6 por ciento. Lo situaría en la última ronda con un cosechado negativo de: -8.6 por ciento.

Llegamos a la gran final. Uno de los eventos deportivos más vistos y lucrativos de todo el mundo. La participación de los dos países en esta instancia, genera una infinidad de alegrías y satisfacciones para su pueblo.

La ultima variable que integraremos en esta disputa, será el porcentaje con respecto a su PIB, destinado a Investigación y Desarrollo. Hemos visto cómo a través de la historia, se presenta una relación de bienestar de una sociedad, con una mayor proporción de recursos para este ámbito. Con base a esto, sumaremos la variable al recolectado en todas las fases anteriores.

El país más grande del mundo, destina el 1.3 por ciento de su PIB, a la Investigación y Desarrollo. De esta manera, cerraría su participación con una puntuación de -7.3 por ciento. Se ve sumamente complicado que el huésped logre coronarse como campeón.

Durante las dos siguientes ediciones de esta aburrida columna, conoceremos que país resulta vencedor del Mundial de Economía 2018.

 

*Todos los datos expresados, están referenciados al 2017.

 

Referencias:

(1) Recuperado de:https://datos.bancomundial.org/indicador (2018). Banco Mundial.

(2)Recuperado de: http://www.imf.org/data (2018). Fondo Monetario Internacional.

(3) Recuperado de: https://www.datosmacro.com/estado (2018).

 

 @GmrMunoz

 

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