Falta de diálogo, intolerancia y adicciones son algunas razones por las que la violencia ha entrado a los hogares de Aguascalientes y de México y está siendo el pan de todos los días, señaló el fiscal general del Estado, Jesús Figueroa Ortega.

Las víctimas son principalmente las esposas o concubinas, pero también alcanza e impacta a los hijos, sobre todo cuando son menores de edad, e incluso a otros parientes cuando los hay cerca.

En entrevista, dio a conocer que en lo que va del año se han acumulado casi 1,500 denuncias por violencia doméstica en el Centro de Justicia para Mujeres, de la propia FGE, por toda clase de agresiones contra ellas.

Sin embargo, parte de esa realidad es que al menos la mitad ha desistido de la acusación y no ha vuelto, o bien, ha regresado pero para otorgar el perdón y cuando eso sucede, la autoridad no puede dar seguimiento a casos en que la propia víctima ha frenado actuaciones.

En ese sentido, dijo que si bien la violencia doméstica se persigue de oficio, las agentes del Ministerio Público -que para el caso del CJM son 12 y todas son mujeres- no tienen más que una denuncia, pero ningún otro elemento para proceder en contra del agresor.

“Es decir, no hay testigos porque se da al interior del hogar, donde casi siempre sólo vive la pareja; cuando hay hijos su testimonio es importante pero no siempre viable, de tal manera que las propias trabas las impone la afectada porque acude y perdona o nunca más vuelve aunque se le requiera”.

Figueroa Ortega recordó que el CJM es una institución de la Fiscalía Especializada en atención integral de mujeres violentadas y ofrece una serie de servicios para apoyar la recuperación de las víctimas y sus hijos, así como darle alternativas para continuar su vida.

“Es decir, van a servicios de psicología como primer paso, de trabajo social, de tipo médico cuando lo requieren y una serie de atenciones especializadas que les permitan recobrar fuerza, entereza y actitud para continuar adelante”.

Consideró por último que hay mucha violencia en los hogares y también se refleja en los suicidios, casi siempre asociados a situaciones de convivencia difícil al seno del hogar o bien muchas veces al consumo de narcóticos.