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Agencia Reforma

CDMX.-El rapero neoyorquino Lil Peep, considerado una promesa de este género, y cuyos videos lograron millones de reproducciones en Internet, murió la noche del miércoles a los 21 años.
Un representante del cantante confirmó la noticia a la revista Rolling Stone, pero no especificó la causa de la muerte.
Sin embargo, el diario The Guardian publicó que el artista fue trasladado a un hospital, luego de sufrir una sobredosis por drogas. Los doctores ya no pudieron salvarle la vida.
Horas antes de su muerte, Peep posteó un video en redes sociales en que el decía que había tomado drogas de prescripción, pero que se encontraba bien.
“Llevaba un año esperando esta llamada (de que lo encontrarían muerto). Maldita sea”, aseguró en su cuenta de Twitter el representante del artista, Chase Ortega.
Peep, cuyo nombre original era Gustav Åhr, nació el 1 de noviembre de 1996 en Long Island, Nueva York, y se mudó posteriormente a Long Beach, California.
Según los expertos del mundo del rap, tenía una promisoria carrera por delante, tras haber surgido en Internet.
En diciembre de 2015 debutó en la red con su colección de mezclas “Lil Peep Part One”, y desde entonces siguió publicando otros trabajos digitales, hasta que en agosto pasado sacó su primer álbum comercial, Come Over When You’re Sober, Pt. 1.
Su estilo característico de “emo rap”, que mezclaba elementos de neopunk con pop, junto con letras sombrías, acompañadas de guitarras lánguidas, le fueron granjeando fama en la escena rapera.
“Tengo la sensación de que no voy a estar aquí para el próximo año”, cantaba ya en 2015 en su tema “The Way I See Things”, correspondiente a su primer trabajo digital.
El músico admitió en una ocasión que luchaba contra las drogas y que tenía pensamientos suicidas, así como que era bisexual.
“Sufro depresión y hay días en que despierto y pienso: ‘Carajo, ojalá no hubiera despertado'”, declaró durante una entrevista con el portal musical Pitchfork.
“Esa es una de las razones por las que me mudé a California, quería alejarme del lugar que me causó todo ese daño (NY) y de la gente que me rodeaba. Pero ya me di cuenta de que el problema está en mí. Es un desequilibrio químico en mi cerebro”.

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