“Estamos llamados a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. No seamos indiferentes, ni egoístas, se acerca el frío y muchos necesitan de cobijo”, señaló el Obispo José María de la Torre Martín.
Comentó que recién concluyó la Jornada Mundial por lo Pobres, pero la solidaridad con el prójimo no debe limitarse a una semana, sino que debemos serlo de forma permanente.
Asimismo, señaló que debemos dar signos de que en verdad nos importan los pobres y no nos hagamos desentendidos ante las necesidades esenciales del prójimo. Reconoció que en muchísimas ocasiones esta invitación ha sido ignorada, o no se le ha dado el realce que merece. El Obispo aclaró que, con todo, alienta que hay muchas personas que han hecho mucho por los más necesitados en cualquier temporada.
Ejemplificó que en los terremotos pasados, fueron miles quienes se desprendieron de algo y pusieron su corazón cercano a los que sufrieron. “Hay que ir a las cárceles, a los hospitales, a los asilos a llevar una palabra de aliento, un alimento, una medicina, alguna ayuda material: hay grupos de jóvenes que visitan ancianos en los asilos, y les llevan alegría, música, tamales y otras cosas”.
De la Torre Martín aseveró: “es verdad que hay mucha gente indiferente y egoísta, cerrada en sus propios intereses y en su comodidad, pero hay mucha más gente buena, que ha demostrado su amor a los pobres, sin publicidad y sin intereses electoreros”.
Dijo que si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, debemos acercarnos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos. “De acuerdo con la enseñanza de la Escritura, sentémoslos a nuestra mesa como invitados de honor; podrán ser maestros que nos ayuden a vivir la fe de manera más coherente”, explicó el prelado.
Insistió en que hay que visitar a los pobres, regalarles algo, unos zapatos, ropa, invitarles a tomar algún alimento en casa, llevarles a una consulta con el médico, pagarles la cita y comprarles su medicina, por ejemplo. “Desde luego, hemos de luchar por que no se les cometan injusticias; que en el mercado, en los juzgados, en las iglesias, en las calles, en las esquinas, no se les desprecie, sino que reciban un trato justo. Pero ante todo, tener entrañas de misericordia con los que sufren”, finalizó el Pastor al parafrasear el Obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.