Si una puerta se cierra hay que tratar de abrir otra, lo que aplica en toda la extensión de la palabra el gobernador Martín Orozco Sandoval, que impulsa junto con otros estados la creación de un Pro México alternativo para favorecer delegaciones empresariales en eventos internacionales y atraer inversión.

Luego de que el actual gobierno federal decidió eliminar Pro México, organismo público que tanto éxito tuvo en el pasado reciente al acompañar a los empresarios en su participación y presentación durante ferias y foros globales, se analizó detenidamente los pasos a seguir.

De acuerdo con el reporte de El Universal en su edición del pasado 13 de mayo, entidades del centro del país están interesadas en configurar un organismo regional que atienda la necesidad de promover allende las fronteras lo que produce el país y al mismo tiempo atraer inversiones y tecnología.

En principio están de acuerdo en participar Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco y San Luis Potosí  y probablemente Nuevo León, lo que sería un segundo acuerdo regional, tras que la semana pasada se constituyó en Querétaro la Alianza Centro Bajío, para impulsar el desarrollo económico, social y turístico, de movilidad y mejorar las condiciones de seguridad del área en que están Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco y el propio Querétaro.

Lo que ahora se busca con el Pro México alternativo es estimular el comercio exterior y atraer inversiones al país, luego de la experiencia que se vivió este año en la Feria Industrial de Hannover, Alemania, en donde, de los mexicanos únicamente acudieron una empresa de desarrollo inmobiliario y dos representaciones estatales, con sólo 99 metros cuadrados en conjunto. En abril de 2018 se tuvo una participación de 164 firmas nacionales, diferencia que lo dice todo.

Frente a esa realidad es ineludible unir esfuerzos para no dejar ir ese tipo de escaparates, tan  indispensables para un país en crecimiento, por lo que Orozco Sandoval se ha puesto de acuerdo con sus colegas para aterrizar la idea a la mayor brevedad y empezar a preparar desde ahora todo lo concerniente.

Es cuestión de que cada estado enriquezca el propósito central y considerar costos y beneficios, que desde una visión superior el acuerdo servirá para ampliar las relaciones que se tienen actualmente con varios países de Europa y Asia y a la vez continuar incursionando en otras naciones que tienen mucho que intercambiar con México.

La desaparición de Pro México significó el cierre de 47 oficinas instaladas alrededor del mundo, con lo que dejó de funcionar la promoción del comercio exterior, exportaciones e inversión extranjera, además del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), que tenía la función de apoyar a los emprendedores y los micros, pequeñas y medianas empresas. Se prescindió de Pro México pese a que en noviembre de 2018 las exportaciones de mercancías de México registraron un valor de 38,544 millones de dólares, lo que significó un aumento de 2.08% en comparación con el mismo mes del año pasado, conforme a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)

Lógicamente que los estados que hoy trabajan en tener un organismo parecido no pueden igualar las funciones que tuvo Pro México, pero sí generar una corriente que ayude a atraer inversiones y que los empresarios tengan un espacio en foros internacionales donde puedan exhibir sus productos y adquirir tecnología, e incluso suscitar la coinversión.

DEUDA SOCIAL

Innumerables historias se tejen en torno al trabajo informal que se presenta en las actividades comerciales como una forma de subsistir, lo que significa un baldón social y al cual muy pocas personas perciben. Son hombres y mujeres de todas las edades que sufren ante el ingreso miserable que obtienen y sin acceso a los derechos que fija la ley laboral.

Usted, amable lector o lectora, tiene a diario contacto con varios de esos seres, que lo mismo se encuentra en los tianguis, en la venta de alimentos a orilla de banqueta, en los mercados, ofertando cualquier producto, en el comercio ambulante y en tantas otras actividades.

Durante su etapa como candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a eliminar la pobreza en seis años y uno de sus objetivos era reducir el horizonte de la informalidad, sin embargo en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) que presentó hace unos días se ha planteado disminuirla en 1.91 puntos porcentuales en todo el sexenio, no obstante que el nivel actual es de 57%.

Mientras que se mantenga esa condición difícilmente el país logrará salir del tercermundismo en que lo dejó el presidente Luis Echeverría, por lo que de cada 100 mexicanos en edad productiva, 57 no tienen un ingreso fijo o adecuado y tampoco reciben las prestaciones de ley en materia social, como IMSS, Infonavit y SAR, por consiguiente, cuando llegue el momento que ya no puedan trabajar se van sin ningún tipo de ingreso, o tal vez, si para entonces aún está en funciones la asistencia económica que otorga ahora el gobierno a mayores de edad, reciban  una cantidad de sobrevivencia.

Son múltiples los factores que influyen para que alguien termine en un trabajo mal remunerado, que podría ser su escasa escolaridad, que aún cuando la tenga no encuentra otra opción, por costumbre familiar y también al temor que siente de dejar lo que tiene para aventurarse en buscar otras opciones.

Otro elemento igual de lamentable es cuando al solicitar empleo el presunto patrón le pone como condición que no exija ningún beneficio social, o si lo otorga será con el salario mínimo para reducir cuotas e impuestos, lo que al paso del tiempo resulta perjudicial para el obrero ya que en caso de enfermedad, de un accidente laboral o la imposibilidad de que pueda seguir trabajando, los alcances económicos a que tenga derecho, incluida la pensión, será de acuerdo con el salario cotizado.

En la administración federal pasada la Secretaría de Hacienda, conjuntamente con otras dependencias y organismos, pretendieron hacer un “barrido” en todas las actividades productivas, en aras de localizar a los evasores de impuestos y de paso ubicar a quienes no tenían registrados a sus trabajadores  en el IMSS y el Infonavit, o estaban con un salario inferior al que recibían, sin embargo no se avanzó gran cosa, por lo que se esperaba que en el actual gobierno continuara con esa labor y lo único que hay es que la informalidad seguirá reinando en la vida económica del país.

REGRESIÓN

El nuevo servicio de autobuses urbanos trajo consigo algo impensado: el cobro en alcancía, tal como fue costumbre hasta los años 50 del siglo pasado, sólo que ahora no hay quien cambie las monedas o billetes, por lo tanto el usuario debe llevar la cantidad exacta o pagar de más. En aquel tiempo, el operador sí hacía el cambio y luego vigilaba que el pasajero depositara el dinero correspondiente en la hucha. Se desconoce qué se pretende con esa medida, que podría ser que se esté preparando al público para que acepte un aumento en la tarifa, lo que ha sido una demanda reiterada de ATUSA y que no le han concedido ante su negativa de actualizar el parque vehicular. La cuestión es que la modernidad del transporte urbano se metió en el túnel del tiempo al dar un paso hacia atrás, pero con un perjuicio directo para el público, y aquí ni el famoso Chapulín podrá salvarlo.