Hace bastante tiempo que el Instituto Mexicano del Seguro Social no tenía en Aguascalientes una nota negativa y en esta ocasión no es por los servicios que ofrece sino por la reasignación que hizo de los usuarios de la ciudad capital al Hospital General de Zona Número Tres (HGZ-3).

Decenas de miles de afiliados y sus dependientes que radican en la zona centro y norte fueron anexados al recién inaugurado nosocomio de Jesús María, lo que crea un problema de movilidad y económico, principalmente de adultos mayores y de otras personas con padecimientos agudos que le provocará dificultades para su traslado.

Desde un principio se consideró que se incluirían sólo a los derechohabientes que residen en seis o siete municipios del centro-norte del estado y área conurbana de Zacatecas, pero no que se incluyera a los habitantes de Aguascalientes capital, que desde su creación han estado adscritos a los hospitales 1 o 2 y a las unidades de medicina familiar cercanas a su domicilio.

Se desconoce los criterios que aplicó la coordinación general de atención médica para hacer el reacomodo, en virtud que únicamente se ha informado que el objetivo es aligerar la carga de trabajo de los otros hospitales, pero no se tomó en cuenta las problemáticas que esto originará para el traslado de los enfermos, de manera particular quienes carecen de vehículo o de alguien que los lleve hasta el HGZ-3, por lo que tendrán que pagar los servicios de un taxi que también lo hacían aquí, pero a un costo muy inferior. Hacerlo en transporte urbano será un calvario por las condiciones físicas en que se encuentran.

Apenas se difundió la noticia por El Heraldo se han multiplicado las quejas, al no encontrar una razón para imponer esos cambios, que sin duda son benéficos para los que viven en Jesús María, Rincón de Romos, Pabellón de Arteaga, Asientos y Loreto, Zac., al igual que en otros municipios de la misma porción territorial, ya que tendrán un acceso más rápido que cuando lo hacían hasta la ciudad capital.

Caso contrario ocurre con las colonias ubicadas al centro-norte, toda vez que si fuera de manera esporádica o porque se les envíe del 1 o 2 al 3 porque existe mejor equipamiento no habría problema, tal como ha sido tradicional cuando se les canaliza a León o Guadalajara, pero no que sea de forma permanente.

Desde que se autorizó la construcción del HGZ-3 y tras la inauguración el 15 de noviembre de 2017, nunca se mencionó que una parte de los inscritos de la ciudad serían absorbidos, pero ahora que se da a conocer el acuerdo interno surgen el descontento por las razones señaladas, lo que mete en un brete al IMSS local, que por años ha tenido buenas calificaciones de la población en general.

CONFINAN AL PESO

De manera paulatina pero sin pausa se relega al peso como elemento de valor, de compra, en el pago o retribución y todo lo que debe hacerse en las operaciones remunerativas y mercantiles, utilizándose en su lugar cheques y tarjetas bancarias, que actualmente tienen mayor exigencia que el efectivo.

Hay ejercicios económicos que ya no permiten el desembolso en papel moneda, bajo el argumento que es parte del combate al lavado de dinero y para tener un mayor control sobre el uso y destino de los ingresos y egresos que realizan los habitantes.

Aunque el Artículo 123 de la Constitución General de la República ordena que “el salario deberá pagarse precisamente en moneda de curso legal, no siendo permitido hacerlo efectivo en mercancía, ni con vales, fichas o cualquier otro signo representativo con que se pretenda sustituir la moneda” y que hasta la fecha no ha sido modificado, es práctica común que gran parte de los trabajadores reciben una tarjeta bancaria para que cobren su sueldo en los cajeros electrónicos.

Los patrones afirman que hacerlo así evita el manejo de efectivo con lo que no se exponen a los asaltos, en lo que están de acuerdo los líderes sindicales al esgrimir que sus representados no sufrirán de robos y pueden disponer de su dinero a cualquier hora.

Incluso las dependencia de los tres niveles de gobierno siguen el mismo diseño, sin embargo lo adecuado sería que el Artículo 123 se adicionara el uso de tarjetas bancarias para el pago de servicios remunerativos.

Asimismo, cada año se lleva a cabo la campaña comercial del buen fin y se hacen rifas para dejar exento de pago a los ganadores, pero exclusivamente se toma en cuenta a quienes pagaron con tarjeta bancaria, por lo que todos aquellos que lo hicieron con billetes quedan fuera de la promoción, aún cuando hayan adquirido mercancía por varios miles de pesos.

Con lo anterior obligan a que sean más las personas que obtengan una o más tarjetas, situación que beneficia a las instituciones bancarias dado que todos las movimientos que realice el cuentahabiente con el plástico tiene un costo, ganancia que se refleja en cientos de millones de pesos que tienen a México como una de las mejores plazas a nivel internacional.

Para no quedarse atrás la Suprema Corte de Justicia de la Nación recién avaló que las deducciones de impuestos de los gastos médicos  sólo pueden realizarse con tarjeta bancaria o cheque y que los pagos en efectivo no puedan ser deducibles. La Primera Sala declaró constitucional el artículo 151 fracción 1 de la Ley de Impuestos Sobre la Renta, vigente desde 2015, que establece que los gastos médicos, dentales y gastos hospitalarios puedan ser deducidos siempre que el pago se efectúe con cheque, transferencia electrónica o tarjeta de crédito, débito o de servicios.

Estas condicionantes fueron establecidas por los legisladores federales atendiendo a la política fiscal del país para identificar a quien pagó el gasto deducido y otorgar mayor certeza de que quien recibe el beneficio fiscal es quien pagó por el servicio y no un tercero. Con ello se busca evitar actos de evasión y elusión fiscal, así como facilitar el ejercicio de las facultades de comprobación, que eventualmente puede hacer la Secretaría de Hacienda a los contribuyentes.

En resumen, oficialmente el peso es la moneda oficial mexicana pero ya no de uso corriente en gran parte de los actos que llevan a cabo los ciudadanos, obligados a utilizar las transacciones bancarias aún en actos mínimos.

SIN SEÑALIZACIÓN

Hace unos días el director de Tránsito Municipal de Aguascalientes anunció que habría sanciones para las empresas constructoras que no coloquen gráficos para prevenir a peatones y automovilistas de los trabajos que realizan en la vía pública, pero tal parece que sus amenazas son sólo de papel y la mejor muestra está en la obra que se lleva a cabo en la avenida Paseo de la Cruz, entre las calles San Miguel y Cosío, que de los tres carriles sólo está uno en funcionamiento, por lo que un montón de tierra y una malla de alambre es la única señal que hay y que de improviso tienen frente a sí los conductores, lo que resulta más peligroso en horario nocturno.