Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con la temática de los modelos de regulación de los servicios de Agua Potable y Saneamiento SAPS, la semana anterior comenzamos con qué se regula y el cómo, tema último que será abordado en este espacio. Por lo que pasaremos ahora a continuar con el mismo.
Podemos partir de simples interrogantes, que me permito compartirles ¿Por qué entonces, en años recientes, el tema de la regulación ha adquirido tal relevancia? ¿Por qué la regulación de la prestación de los servicios se ha convertido en una tendencia para los interesados en su modernización? ¿Cuál es la novedad en materia de regulación? Y ¿Cuáles son los resultados esperados? Estas preguntas, por ingenuas que parezcan, se encuentran en la mente de no pocos gerentes del servicio y formuladores de políticas públicas.
El cambio sustancial que se ha operado se refiere a las conductas que se regulan. A la regulación técnica que tradicionalmente ha acompañado el desarrollo de la prestación del servicio de agua potable se le ha incorporado la regulación económica del servicio; sin embargo, actualmente este elemento debe considerar el componente correspondiente al derecho humano al agua, de hecho vale la pena decir que se trata del principal componente para vertebrar cualquier propuesta relativa a los servicios de agua, no existe la posibilidad para justificar su omisión.
De lo que se trata es de regular las conductas económicas de los diversos actores que intervienen en el servicio, ellos son gobierno, operadores públicos y privados y usuarios. Esta neoregulación que poco a poco había venido desarrollándose en los otros servicios públicos por redes ha resultado novedosa en el caso del agua potable y saneamiento en algunos países, en otros ya son de más de un par de décadas, en otras más de una, y en las menos ya se comenzaron, pero la mayor parte como México es un tema que se ha discutido hasta la saciedad, pero apenas comienzan los primeros proyectos en el sector agua.
El objetivo de la regulación económica de los SAPS como ya se ha dicho, es el de permitir el equilibrio económico financiero de las unidades operativas del servicio, proteger a los inversionistas privados, permitiéndoles una rentabilidad adecuada al negocio, y a los usuarios de los abusos de poder dominante que podrían derivarse de la posición monopólica que detentan los prestadores del servicio. Para lograr tales objetivos se regulan tres aspectos básicos: a) La estructura de la industria; b) Las tarifas de los servicios; y c) Las prácticas o conductas técnicas y comerciales de los prestadores.
Los principios básicos de tal regulación son comunes a todos los servicios públicos por redes presentando sólo algunas especificidades y énfasis distintos en el caso del agua potable y saneamiento. De cada punto anterior puede derivarse una explicación, pero nos referiremos brevemente solo al aspecto tarifario que pude ser el más delicado, aunque no necesariamente el más importante.
Uno de los elementos centrales del proceso de regulación de los servicios públicos por redes lo constituye la fijación de los precios o tarifas de los servicios. El establecimiento de normas claras y estables sobre las prácticas que serán utilizadas para fijar y ajustar los precios de los servicios permite proteger a los consumidores del abuso de posición dominante de los prestadores, a los inversores privados del abuso de posición de los gobiernos y garantizar un ambiente económico que provea de incentivos adecuados para invertir y operar eficientemente a largo plazo.
Las prácticas más frecuentemente utilizadas para el logro de estos fines originariamente son dos: a) el control de las ganancias de las empresas por el método de la tasa interna de retorno (cost plus) y b) el control de los precios de los servicios o fijación de precios topes (pricecap). El método de tasa de retorno ha sido principalmente desarrollado y aplicado en los Estados Unidos para los servicios públicos por redes mientras que el de precio tope fue posteriormente implementado en el Reino Unido. Vale la pena señalar que la introducción de ambas prácticas en la industria de SAPS es relativamente nueva y que aún en muchos países, desarrollados o no, el sistema utilizado sigue siendo el del regateo alrededor de porcentajes anuales de aumento en función de la tasa de inflación.
Considero oportuno que la próxima entrega continuemos con este apartado del cómo se regula, para en su momento llegar a las dos figuras básicas, que se les denomina por proceso o por agencia. Es importante que usted amable lector no pase de largo por este tema, ya que actualmente su importancia toma mayor revuelo, por la propia exigencia de los usuarios en gozar de un servicio de calidad, lo cual no es alejado de una realidad, porque en algunos países como ya mencioné en esta columna, ya cuentan con servicios de agua que cumplen standares y parámetros de calidad. Ese es el reto para países como México, en el que se debe garantizar el servicio y no sólo por parte de empresas privadas, o mixtas si no por las propias empresas públicas u organismos operadores municipales. Que es un reto de colosal dimensión, dado la precariedad con la que operan los municipios, la cual no obedece exclusivamente a la ausencia o escasez de recursos, sino a la indiferencia y desconocimiento del sector. Ya que no se ha priorizado la importancia de la tarifa y su cobro, así como la visión de la sustentabilidad, la cual estaré abordando en las siguientes entregas.
Mientras tanto amables lectores nos vemos la próxima semana, con la secuencia de los modelos regulatorios y el cómo se regula, aspectos que son básicos para lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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