Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con las características que prevalecen en el sector agua potable y los organismos operadores, ahora nos enfocaremos en temas y modelos de regulación, así como en su origen y razón de ser. Comenzamos con una serie de consideraciones fundamentales sobre la regulación de los servicios de agua potable y saneamiento de conformidad con las tendencias que se han dado a nivel internacional, especialmente en América Latina y las bases referenciales de Francia e Inglaterra que han marcado la pauta de los procesos modernizadores del subsector, para ilustrar los elementos que deberían tomarse en cuenta para alcanzar el establecimiento de una regulación de los servicios en México.
Como antecedentes tenemos la creciente liberalización de las actividades económicas que generó un intenso debate sobre el rol que está llamado a cumplir el gobierno dentro de los nuevos arreglos institucionales para la prestación de los servicios públicos. Tema central de dicho debate ha sido la importancia y pertinencia de la regulación, entendida como una de las formas de intervención del Estado, con el fin de orientar la acción y decisiones de los agentes privados en beneficio de intereses sociales o colectivos.
Los arreglos institucionales, basados en la intervención directa del Estado, han comenzado a ser sustituidos por otros donde se combinan gestión privada de las redes con regulación pública de los servicios. La necesidad de redefinir la función del Estado y separarla de la de prestador está presente incluso en situaciones en las cuales permanece una alta participación pública en la gestión de los servicios. En tal sentido, los avances en regulación que actualmente existen, incluyen desde las acciones de desregulación de algunas actividades o sectores completos de servicios públicos, hasta la implantación de nuevas funciones de regulación en economías altamente intervenidas, como la de los servicios públicos, de agua potable y saneamiento en América Latina, pero, paradójicamente, poco o nada reguladas en función del interés social, México no es la excepción, incluso en entidades donde el servicio de agua potable esta concesionado.
La construcción de funciones reguladoras eficientes es un ejercicio en varios órdenes, complejo y continuo que no creemos se agotará fácilmente. DOnde se traza la línea divisoria entre intervencionismo y regulación es todavía un tema altamente polémico e ideológico, que incluye desde los que encuentran muy pocas razones para la intervención del Estado y confían en la eficiencia de cualquier mercado para atender al interés colectivo o regularse de manera autónoma, hasta los propulsores de un alto intervencionismo en nombre del bienestar social. Puesto que ni el mercado perfecto ni la regulación perfecta han sido aún alcanzados ni siquiera definidos de manera irrefutable, de lo que se trata es de contrarrestar el mercado imperfecto con una regulación también imperfecta pero imprescindible, precisando, restringiendo y contabilizando los costos de la regulación en un proceso de continua adaptación y de aprendizaje colectivo.
Pasaremos en la columna de hoy y en tres posteriores a desarrollar este tema, partiremos de: 1. Liberación y regulación de la economía, 2. La regulación de monopolios naturales de servicio público, 3. Los objetivos de la regulación de los Sistemas de Agua Potable y Saneamiento, 4. Atributos de la regulación, 5. ¿Qué y cómo se regula? y 6. Modelos de Regulación abordando a) Modelo de Regulación por Agencia, b) Modelo de Regulación de Procesos; y c) La decisión sobre el modelo a impulsar.
Pasemos entonces al punto número 1. Liberación y regulación de la economía.
Las bondades sociales de la propuesta de economías de mercado sólo puede realizarse si efectivamente se garantiza la existencia de mercados competitivos; vale la pena decir, bajo la premisa de que la sociedad se desarrolla en ambientes de mercados donde coexisten multitud de oferentes y demandantes, en los cuales ninguno de ellos mantiene poderes de dominio sobre dicho mercado, con bajas o nulas barreras a la entrada y salida de oferentes y demandantes y con total simetría de información que les permita realizar sus decisiones de inversión o consumo con total racionalidad.
En la presencia de mercados imperfectos la regulación económica se entiende como la acción ejercida por el Estado dentro de una economía de mercado con el fin de preservar el interés público. La función de regulación económica, por lo tanto, se considera en dichos mercados imperfectos como un sustituto del control social que en condiciones ideales ejerce la competencia en mercados abiertos. Las imperfecciones o fallas que con mayor frecuencia se citan como origen de procesos de regulación por parte del Estado se refieren a: a) La existencia de situaciones de monopolio natural; b) La necesidad de contrarrestar externalidades de los procesos pro¬ductivos como pueden ser los efectos sobre el medio ambiente; y c) Las imperfecciones en materia de información.
Las siguientes semanas continuaré con este tema que sólo se ha discutido en foros, pero que no se ha implementado en el país, salvo el modelo que se ha diseñado para la ciudad de Hermosillo en Sonora, que ha sido empujada por la propia circunstancia de la escasez del recurso, hay otros intentos que aunque no se haya implementado como una política regulatoria pero algunos componentes están presentes, en razón de que ha existido voluntad política, y los responsables o directivos de los servicios han sido personas con amplia experiencia y visión en el rubro. Por supuesto, como lo señalé, Aguascalientes a pesar de contar con un servicio que se encuentra dentro de parámetros aceptables, dista mucho de ser un estado o municipio con política hídrica, regulatoria y en materia de servicios alejada de criterios sustentables, mismos que ya veremos en las siguientes semanas. Recuerden que estas deben ser acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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