1ª Función
COLUMNA CORTE“LOS BOXTROLLS” (“THE BOXTROLLS”)
Si algo nos obsequió el retirado animador y pionero Ralph Bakshi durante su inquietante etapa como creador durante los años setenta y ochenta, es el quiebre en el paradigma que representa la animación como modelo de expresión artístico y personal, al explotar las posibilidades plásticas y argumentales de un medio de potencial infinito como éste y traspolarlo al discurso fílmico sin atarlo a las concesiones con que la compañía Disney e imitadores la permearon por décadas. Una inspiración que ha acompañado a varios animadores a lo largo de los años, ahora se trasmina en los recientes trabajos realizados por vías informáticas y digitales o, como observamos en la cinta que ahora nos ocupa, en el artesanal y minucioso medio de portento expresivo que es el “stop motion”, técnica mediante la cual el estudio Laika ha fundamentado sus dos trabajos previos, “Coraline” y “ParaNorman”, ambos sobresalientes discursos con sus componentes bien armados y aptos para su gozo por niños y adultos, pues aluden a la naturaleza oscura del cotidiano y a una apuesta madura y honesta en su narrativa. “Los Boxtrolls”, su tercer propuesta, es un refinamiento con lo que respecta a su presentación estética y visual, mediante una puesta en escena pulcra y detallada sin abundar en barroquismos Burtonianos, y su historia una vez más alude a la redención comunal mediante la perspectiva infantil, mas la ruta discursiva adquiere un tono más dulzón y algo predecible, tal vez para echar algo de luz mercantil donde antes sólo moraban las sombras. Y aún así funciona de maravilla, pues queda muy claro que los creativos de este estudio establecido en la ciudad de Oregon, están comprometidos a desarrollar proyectos sustentados en el discurso cinematográfico, más que en las concesiones masivas que sólo sirven para vender Cajitas Felices. Ahora, la trama se ubica en un pequeño pueblo aparentemente asolado por unas criaturas ominosas que habitan el subsuelo, denominadas Boxtrolls (algo así como duendes enfundados en cajas, que a su vez les sirven de camuflaje/hábitat), a las cuales se les acusa de robar un bebé para devorarlo. Un implacable cazador con malsano gusto por el queso -aun cuando es alérgico al producto lácteo- emprende su búsqueda por años, trazando un plan que malogre las vidas de dichas criaturas y enriquecerse al pasar a las filas de la respetabilidad social. Sin embargo, los monstruos son dóciles y bondadosos, criando al bebé supuestamente raptado hasta que crece y se adapta a su “modus vivendi”. El chico conoce a una niña inquisitiva y mordaz y ambos se unirán como adversarios del cazador, quien tiene en la mira a todo el pueblo para ser dominado. Una trama muy abordada por otras producciones, pero con un tratamiento solvente y un sentido del humor algo bobalicón, pero inofensivo. Los puntos fuertes son la caracterización de los dos pequeños protagonistas, los diálogos dramáticos e ingeniosos y los mismos Boxtrolls, los cuales son dotados de carisma y personalidad, a pesar de no tener un lenguaje como tal. Ampliamente recomendable para un público familiar que busque alternativas a las consabidas estafas de otras cintas animadas más convencionales.

2ª Función
“DECISIÓN FINAL” (“DRAFT DAY”)
Por lo general, los dramas deportivos se centran en aquellos que practican determinada actividad física o en sus aspectos periféricos, pero una tendencia se ha ido socavando en este gustado subgénero, donde se revelan los entretelones que en cierto modo manipulan y deconstruyen lo que en apariencia son actos de resistencia física seguidos por millones de personas, como “Jerry Maguire. Amor y desafío”, “El juego de la fortuna” o “Las curvas de la vida”, donde las decisiones que se toman desde posiciones de poder a partir del deporte en cuestión, moldean incluso la perspectiva del fanático y le da figuras a quienes adorar. En el caso de “Decisión final”, tenemos al director general de los Cafés de Cleveland, Sonny Weaver (un mesurado y convincente Kevin Costner) en el día clave de selección de jugadores para toda la NFL, en el que una mala decisión puede ser la ruina para el equipo y una buena el destino triunfante rumbo al Súper Tazón, aun si es el inicio de la temporada. Durante doce horas veremos cómo Weaver lidia con sus elecciones para aquellos novatos que despuntarán mediante su ingreso a este importante equipo, así como con el entrenador, quien constantemente lo antagoniza; su novia (Jennifer Garner), quien trabaja en su equipo y además se encuentra embarazada; los fans; los medios; e incluso su madre (Ellen Burstyn), toda una pro en esto del futbol americano. Mas su elemento de conflicto principal es el recuerdo de su padre, legendario entrenador con quien laboró y cuyo reciente deceso conflictúa su mente, pues ahora tiene un legado qué resguardar. La cinta puede confundir a aquellos que ignoran o no siguen este deporte, pero el guión logra fundamentarse más en el drama humano y la dirección maciza de Ivan Reitman (“Los Cazafantasmas”, “Gemelos”), dota de mucha fluidez al relato, jugando con los tiempos psicológicos y el montaje a su favor. Ágil y entretenida, “Decisión final” no es un placentero touchdown, pero sí un efectivo gol de campo.

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