El Heraldo de Aguascalientes

Mis pláticas con un Mercedes

Un año antes de que la asistente de voz de Google, Alexa, viera la luz, y sólo dos años después de que fuera comercializado el primer iPhone con Siri, Mercedes-Benz ya vislumbraba que la siguiente tendencia tecnológica serían los asistentes de voz.
La empresa comenzó a trabajar en su propia tecnología en 2013. Cinco años más tarde, ésta finalmente se estrena en uno de sus autos: el Clase A.
Y aunque es cierto que otras compañías tienen la misma apuesta, la mayoría de ellas han optado por colaboraciones con empresas como Amazon y Google, al tiempo que proyectos más ambiciosos, como el de Bosch y Toyota con sus asistentes de Inteligencia Artificial, son todavía prototipos o bien no han llegado a un auto de producción.
Sin embargo, MBUX de Mercedes ya es una realidad que vinimos a probar durante un par de horas, en un recorrido por las calles de la ciudad de Trogir, en Croacia. Es importante señalar que la asistente de voz es sólo una de las funciones de la nueva interfaz.
MBUX se parece mucho a un smartphone, pero con varias pantallas: la primera está en el lugar del tacómetro y te permite elegir la información que se desplegará ahí, desde la canción que estás escuchando, hasta sólo la hora y el velocímetro. En tanto, una segunda pantalla colocada en el centro te dará control del sistema de infoentretenimiento, mapas y todo lo que necesites.
Por primera vez, puedes olvidarte de los complicados menús de un auto: si usas un smartphone necesitarás un par de minutos para acostumbrarte a su funcionamiento que, para comodidad del piloto, puede operarse desde los botones de acceso rápido en el volante.
Otra de las funciones más atractivas es el uso de Realidad Aumentada en los mapas que usa la cámara frontal del auto para mostrarte una réplica exacta de lo que estás viendo frente a ti, pero enriquecida con flechas en movimiento que marcan la dirección hacia la que debes ir. No nos perdimos ni una vez con todo y que los letreros de la carretera estaban escritos en croata. Buena prueba de fuego, ¿no?
Ahora sí, llegamos a la parte más interesante: usamos la asistente de voz para realizar acciones como abrir el techo panorámico, cambiar el color de la iluminación interior y controlar el clima. Para activarla basta decirle “Oye, Mercedes”, “Hey, Mercedes” u “Hola, Mercedes”, porque, sí, ya opera en español.
Lo impresionante es lo bien que funciona. No es necesario darle comandos preestablecidos y robóticos como “Aumenta la calefacción”, sino que basta decirle algo así como “Mercedes, tengo frío”. Y la asistente sabrá exactamente que debe ajustar la temperatura del auto.
Si te estás preguntando cuál es la diferencia y por qué tanto alboroto, sólo piensa que, para una máquina, procesar el lenguaje humano es un proceso complejísimo y clave para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. De hecho, MBUX adopta un poco de ésta última, pues es capaz de aprender lo hábitos del conductor, como qué tipo de música le gusta escuchar o a que temperatura se siente cómodo.
A pesar de ser una maravilla, la integración de MBUX no fue lo único que cambió en el Clase A. Ahora integra una nueva plataforma y su diseño exterior luce igual de divertido, pero más agresivo en los laterales. Es más largo, ancho y ligeramente más alto, con un cofre más inclinado hacia adelante.
Además, este jovenzuelo tomó por primera vez asistencias de seguridad de su hermano mayor, el Clase S, como la conducción semiautónoma, asistente de frenado en emergencia y de cambio de carril.
Clase A es un vehículo enfocado al confort, pero eso no lo hace menos divertido. Con su modo de manejo sport es ideal para carretera, mientras que su tamaño compacto resultó de especial utilidad en los callejones europeos que recorrimos. Si acaso se le puede criticar algo es que la asistencia de salida de carril son un poco invasivas.
Se espera que llegue al País en los próximos meses con dos nuevos motores: un 4 cilindros en línea con 224 caballos y aceleración máxima de 250 kilómetros por hora, además de un 4 cilindros en línea con 163 caballos de fuerza y una aceleración máxima de 225 kilómetros por hora.