Resulta más que obligado volver a abordar en este espacio el tema del avión presidencial, que ahora vuelve a la escena pública bajo la materialización de lo que se creía una broma y que ahora mientras el país continúa partido en cachitos, el Presidente decide darnos más cachitos; la diferencia es que éstos son de lotería para distraernos de los asuntos que deberían importarnos como mexicanos.

Resulta ser que en los últimos días, se ha reconocido la culpa del Gobierno Federal en el desabasto de ciertos medicamentos y esto ha pasado desapercibido; de igual manera, hace unos días el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, decidió anunciar en un evento proselitista que México ya se encontraba pagando por el muro fronterizo y nuestro gobierno y mucho menos la cancillería, han tenido las agallas de responderles. Finalmente, hace unas horas en la capital estadounidense, el presidente de nuestro país vecino promulgó la instrumentación del tratado de comercio con México y Canadá (conocido ahora como T-MEC). Para que entre el vigor el T-MEC hace falta la ratificación del parlamento canadiense, que se considera quedará materializada esta misma semana, por lo que se calcula que la nueva modalidad de intercambio de bienes y servicios entre los tres países se instrumentará el próximo 1 de julio.

Durante la promulgación, Donald Trump aprovechó el acto para mencionar nuevamente que la construcción del muro fronterizo se está llevando a cabo. Lo anterior, frente a la flaca caballería de funcionarios mexicanos que presenciaron el acto, siendo éstos: el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; la Secretaria de Economía, Graciela Márquez; la embajadora de México ante los Estados Unidos de Norteamérica, Martha Bárcena; el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, entre algunos otros.

Basta recordar que hace unos meses, el Presidente estadounidense afirmó que el muro se estaba pagando con los ahorros que representará la implementación del T-MEC y la conservación de fuentes de empleos que frenarían la fuga de capitales que la mano de obra barata mexicana había ocasionado. Según se mencionó durante la promulgación del T-MEC en los Estados Unidos de Norteamérica, se estarán creando 600 mil nuevos empleos y se generará una actividad económica de unos 250 mil millones de dólares.

Mientras todo esto acapara las notas de los diarios norteamericanos, aquí en nuestro país seguimos más preocupados por comprarle su “cachito” al Presidente; que por exigirle siquiera un “cachito” de buen gobierno.

 

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