José Luis Adriano
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las personas con discapacidad están encontrando en las bocinas inteligentes un aliado poderoso para facilitar tareas cotidianas.

A sus 76 años y ciego desde hace más de 20, Don Chema, mi abuelo, siguió a su manera los adelantos tecnológicos, al menos en materia musical. Aprendió a usar un tocadiscos y después a poner casetes, pero la llegada del CD supuso el fin de su independencia. Al menos, hasta la llegada de las bocinas inteligentes.

Cuando a mediados del año pasado Google lanzó su bocina inteligente en México, hablando español, inmediatamente pensé en él. ¿Qué mejor regalo para un ciego que un aparato al que le puedes pedir la música que quieras por medio de la voz?

En México hay más de 7.1 millones de personas con discapacidad, según datos del INEGI. Casi la mitad de ellos tienen 60 años o más, como mi abuelo. Y aunque las bocinas inteligentes y los asistentes virtuales surgieron con la misión de controlar el hogar inteligente, mi abuelo y otras personas con discapacidad están descubriendo otras posibilidades en su uso.

«Oquei Gugúl. ¿Me pone canciones de Julio Jaramillo, por favor?»

El aparato elegido para esta prueba fue el altavoz Google Home Mini, una de las más opciones más baratas en bocinas inteligentes. Le dije a mi abuelo que tenía que decirle «OK Google» para prenderla y poder pedirle música.

«Reproduciendo Julio Jaramillo en Spotify», respondió el aparato.

El proceso de aprendizaje tomó unos días, y la principal dificultad fue usar la frase invocadora. Después averigüé que también se puede decir «OK bubu», y eso facilitó mucho las cosas. Para que disfrutara su música, tuve que crear una cuenta de Spotify a su nombre.

La bocina fue regalo de Navidad, y casi dos meses después, se mantiene como uno de los gadgets más utilizados por Don Chema. Anteriormente, su queja era que nadie en su casa sabía ponerle sus discos, así que se consolaba con la radio y la televisión. Con la bocina inteligente, ahora se da gusto preguntando por artistas de su juventud.

Motivado por la experiencia con mi abuelo, busqué a otras personas con discapacidad que estén utilizando los asistentes virtuales y las bocinas inteligentes para facilitarse la vida. Fue así como platiqué con Gabriela Jaimes, una psicóloga clínica que perdió la vista a los 14 años.

«Generalmente mi música, cuando no la escucho en CD, la escucho en el teléfono. Tengo un iPhone y le digo a Siri: ‘regresar canción’, ‘parar canción’, todo con la voz. En la computadora, hay personas que me ayudan», explicó Jaimes.

La psicóloga trabaja actualmente en Veracruz y desde el año pasado también usa MyEye, un dispositivo que reconoce personas, billetes y texto y los explica en voz alta. Los asistentes virtuales, sin embargo, son los que facilitan el uso del celular.

«Yo le digo: ‘Siri, ¿tengo notificaciones?’ y me responde: ‘tienes un WhatsApp de José Luis. Si es escrito, me empieza a leer los mensajes, incluso si son emojis o caritas. Yo digo: ‘enviar WhatsApp a José Luis’ y le dicto», explicó.

Alexa, que fue lanzada en Estados Unidos desde 2014, lleva un largo recorrido en los mercados de habla inglesa. Por eso, en Reddit encontré numerosos testimonios de personas con discapacidad usando el asistente.

En los foros, los usurios platican sus experiencias usando a Alexa para prender la luz, escuchar música, pedir las noticias o ver quién está tocando la puerta, por medio de timbres inteligentes y otros gadgets aliados de empresas como Ring, Kevo, Sonos o Lifx.

«Hay un dispositivo que permite que mi papá pueda abrir la puerta de entrada por medio de voz, y así dejar entrar a los servicios médicos en caso de una emergencia, si mi mamá no estuviera en casa en el momento», compartió un usuario de Reddit cuyo padre quedó cuadripléjico por esclerosis.

Por su parte, en los meses como usuario de Google Home, mi abuelo ya pasó de pedir música diciendo ‘Oquei bubu’, a pedir también las noticias, preguntar por el estado del tiempo, pedir la hora y hasta escuchar estaciones de radio por internet. Lo que más le gusta es sacar su bocina al balcón, subirle al volumen y escuchar su música mientras recibe el solecito de la mañana.

«Anoche me desvelé escuchando La Sonora Santanera», me dijo el otro día.
«Le pedí una canción a la señorita y de ahí siguió tocando muchas horas».

De acuerdo con Allied Market Research, el mercado de bocinas inteligentes valdrá más de 23 mil millones de dólares para 2025, con empresas como Bose, Samsung, Apple, Amazon, Xiaomi y muchas más interesadas en un trozo del pastel. En Estados Unidos, 20 por ciento de los hogares ya tienen una, según Deloitte.